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La subjetividad también es un arma
Por Alfredo Grande
(APe).- El psicoanálisis es uno de los discursos de la emancipación. Pero ha recorrido un largo camino. Y en ese largo camino, desde ya que hubo extravíos. En la recordada década del 60 y 70 el psicoanálisis estuvo en la superficie de toda producción cultural. “Lo veo en análisis” era una frase común en esos días.
Al menos para mí, el psicoanálisis también estuvo y está atravesado por la lucha de clases. Como toda ciencia. Como toda actividad humana.
Ahora mal: la lucha de clases puede ser más descubierta o encubierta. La guerra la pone en superficie. La paz la encubre. Es lo que se llama pax romana. Es, a diferencia de la organización que preside nuestro premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, Paz sin Justicia. Y cuando no hay Justicia no se trata de paz sino de tregua. Conviene siempre recordar esta frase. Pertenece al general y teórico militar prusiano Carl von Clausewitz, quien en su obra De la guerra (1832) sostuvo que: «La guerra es la continuación de la política por otros medios».
Para mí lo importante es que entre guerra y política hay una relación de inclusión. Adaptado a nuestra historia, digo que la democracia y la dictadura pueden coincidir. Ahora queda claro. Durante años se llamó hiperpresidencialismo a una dictadura cívica. Cuya arma de destrucción masiva es el veto. Constitucional y Dictatorial. Por eso nuestro enemigo, más allá de que hay demasiados y no siempre fácil de catalogar, ha utilizado la denominada guerra cognitiva. Para ultra resumir su sentido; vencer y convencer. Por eso las dictaduras hoy se votan. Más allá de la ultraderecha, dejo para otro momento el análisis de si muchos liderazgos, idolatrías, idealizaciones, etc, no tienen como base la preferencia por las dictaduras.
Desde 1993 vengo desarrollado lo que decidí llamar el Psicoanálisis Implicado. Cuya definición es: el psicoanálisis implicado es un analizador del fundamento represor de la cultura. Surge entonces el concepto de Cultura Represora. A partir de una charla que di en la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia se hizo para mí evidente la necesidad de que la Guerra Cognitiva que pretende enfrentar la guerra cognitiva de las derechas, tenga el aporte del psicoanálisis. Al menos, de cierto psicoanálisis. El que todavía mantiene su origen, que fue enfrentar a la cultura represora de ese momento. La llamada cultura victoriana. Ese origen ha sido olvidado incluso por algunos de sus seguidores.
Las denominadas ultraderechas, que a mi criterio no son otra cosa que las derechas asustadas (una ampliación de la conocida sentencia de que un fascista es un burgués asustado) las ultraderechas han hecho de la guerra cognitiva su modo de validación. Lula en la segunda vuelta enfrentó esa guerra.
Es pésima idea exportar modelos, incluso modelos revolucionarios. Y no revolucionarios también. Las derechas siempre han convencido. La denominada “Alianza para el Progreso” fue una de ellas. Desarmar esa guerra de sentido es un imperativo. No el único, pero tampoco el menos importante. Versión actualizada de “el rey está desnudo”. Sin embargo, el rey está desnudo, pero no solamente. Pretende que todos se desnuden para ocultarlo. Y a veces lo consigue. Demasiadas veces. Obviamente, la desnudez puede ser de muchas cosas.
Mi convicción es que el Psicoanálisis Implicado puede y va a contribuir en que la guerra cognitiva permita que el “arroyo de la sierra” (como escribió Jose Martí) pueda finalmente llegar al mar.
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