La cabeza aturde

Un proyecto de posvención del suicidio en Santa Fe, destinado a acompañamientos después de una muerte por esta causa, se une a un contexto social dramático por despidos y deudas impagables. El testimonio de una trabajadora despedida de una empresa de transporte ensambla los dos calvarios.
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Por Carlos del Frade

(APe).- Rara vez ocurre que un proyecto de ley despierta testimonios que surgen de lo más profundo de los pliegues de la realidad.

En esos lugares donde la fragilidad existencial desnuda las consecuencias de políticas que reparan más en los intereses minoritarios que en las experiencias cotidianas de las grandes mayorías.

El texto presentado en la Cámara de Diputados y Diputadas de la Provincia de Santa Fe hablaba de la necesidad de construir dispositivos comunitarios de posvención ante el suicidio, “destinados al acompañamiento de familiares, amistades, referentes afectivos y comunidades e instituciones afectadas por una muerte por suicidio”.

En el año 2025, hubo 448 suicidios en la provincia con forma de bota y 210 homicidios.

Una realidad que se repite en toda la geografía argentina.

Agregaba el documento legislativo que “la posvención constituye una dimensión del abordaje integral de esta problemática. Comprende intervenciones posteriores a una muerte que procuran ofrecer apoyo, fortalecer los vínculos y facilitar el acceso a cuidados cuando resulten necesarios”.

De allí que “las necesidades de acompañamiento no son uniformes ni se presentan necesariamente de manera inmediata. Por ello, las intervenciones deben respetar la voluntad de las personas, sus condiciones de vida y los tiempos particulares de elaboración del duelo, evitando imponer formas de participación o considerar patológica toda experiencia de sufrimiento”.

A las pocas horas, una trabajadora despedida de una empresa de transporte, sintió la necesidad de contar su experiencia, consecuencia de una política económica que prioriza lo financiero y lo extranjero por encima de la productivo y la ya mitológica y lejana industria nacional.

-…Hace cuatro meses desde el 30 de junio que me despidieron de Expreso Brio. Tengo 57 años, me postulo en todos los portales para conseguir trabajo. Cero entrevistas. La empresa me despidió no solo sin pagar indemnización, ya debía 2 meses. Hoy no tengo ni siquiera la oportunidad de un emprendimiento – cuenta la mujer.

“Hay mañanas que ni ganas de levantarme tengo. Desde los 19 años madrugando para ir a trabajar. Una mañana encontré el portón de mi trabajo sin dejarme cumplir mis tareas diarias. De aquella empresa que era mi segundo hogar. El sostén de mis ingresos. Desde el año 2013 estoy en tratamiento psiquiátrico por 2 intentos de suicidios. La empresa tenía conocimiento de eso”, confiesa de una manera lacerante, conmovedora.

-Desde ese 30 de junio no sé cómo callar las voces en mi cabeza que me piden lo más loco. Mi médico intenta internarme, no quiero porque tengo la ilusión de un llamado para una entrevista, la que nunca llega. No te hagás problema dice mi familia, nos vamos a arreglar. A lo que yo respondo,  sí, ya va a pasar esto, voy a estar bien. Lloro cuando estoy sola. En la ducha. Cuando voy por la calle, se me caen las lágrimas 

-Cuánto daño me hicieron, tan poco me falta para jubilarme... Víctima de un gobierno que le da ventaja a los empresarios que dolosamente despidan a su personal, aferrándose éstos a una ley sangrienta – cuenta la trabajadora despedida.

Y sigue diciendo: “Estoy endeudada. Las únicas llamadas que recibo son las del banco para que le pague. Llegan las facturas para pagar. Mis medicamentos, además me quitaron las tiroides por lo cual también debo medicarme diariamente. Yo no llego ni al día 20. No me compré el tv para el mundial. Me quedé sin obra social”.

Y dice: -Mi salud mental ronda como fantasma. A veces pienso cómo será mi final. Ahora con lágrimas en los ojos, pensando en el peor final. Qué culpa tiene mi familia de que yo haga un disparate. Cuando los verdaderos culpables siguen con su vida sin el peso de la ley. En una provincia cuyo gobernador e intendente de la ciudad hacen caso omiso de los despidos masivos que se están dando… la salud mental es mucho más que un tema político. Es muy delicado. La cabeza habla y aturde. Duele. Dios conceda paz para mí y para todas las personas con la misma angustia. Empatía al dolor por favor - termina diciendo la carta - confesión de Gabriela.

Fuentes: Proyecto de ley sobre dispositivos comunitarios de posvención en suicidio presentado en la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe y carta enviada por Gabriela al autor de esta nota.


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