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Por Carlos del Frade
Los proveedores de la muerte saben y conocen cómo democratizar el dolor y multiplicar el dinero en forma simultánea.
Es una forma perversa pero real y contundente.
El negocio del fentanilo contaminado causó 114 muertes y 49 sobrevivientes en toda la geografía argentina. En la provincia de Santa Fe hubo 69 víctimas, 51 de las cuales eran de Rosario, la ex ciudad obrera, portuaria, ferroviaria e industrial.
A finales de agosto de 2026, dos ex funcionarias del Instituto Nacional de Medicamentos, Nélida Bisio y Gabriela Mantecón Fumado prestaron declaración ante la justicia que investiga el motivo de las muertes y la complicidad de distintos nichos de los estados.
Entre otras declaraciones, afirmaron que la orden de cerrar HLB Pharma y Laboratorios Ramallo recién llegó el 15 de marzo de 2025. Para ese entonces los dos lotes de ampollas contaminadas tenían más de dos meses de circulación por todo el país.
Celeste Ferrari, hija de Luis, una de las personas rosarinas que murió como consecuencia del fentanilo contaminado, sostuvo que “la investigación dice muy claro que había advertencia e irregularidades y que se demoraron las medidas. Vemos a dos ex funcionarias atribuyéndose responsabilidades entre sí, mientras tanto había 118 alertas a estos establecimientos por fallas en la producción”.
-¿Cuántas oportunidades hubo para detener esto y que no llegue a las instituciones médicas? – se preguntó.
Ferrari apuntó directamente contra una conversación entre Mantecón Fumadó y otra funcionaria del Iname, que no fue identificada, fechada en el 26 de febrero de 2025.
La persona de la que la Justicia no reveló su identidad expone que llegaron consultas sobre la situación de medicamentos producidos en Ramallo porque no se habían producido lotes bajo las Buenas Prácticas de Fabricación y alertó a la ex directora del Iname:
-Es peligroso. Una persona que reporte evento adverso o se muera es nuestra responsabilidad. No podemos demorar la respuesta.
Mantecón Fumado responde:
-Es un montón de guita que está en la calle. Sí lo sé. Déjame ver los mails –dijo la ex funcionaria.
Esa declaración quizás sea la causa y la consecuencia de las muertes por la circulación de las ampollas con fentanilo contaminado.
La historia del negocio del fentanilo que hoy hace estragos en la vida cotidiana del pueblo sufrido de Estados Unidos, proviene de una decisión política de habilitar la venta en las farmacias.
El paso siguiente fue la instalación de un mercado clandestino procedente de las empresas que primero vendieron de forma legal.
En los últimos veinte años, en tanto, el estado norteamericano, a través de diferentes gobiernos y las empresas que generaron el mercado, deslindó responsabilidades en carteles mexicanos y luego chinos.
Pero el origen del negocio que hoy mata miles de personas en la propia tierra del imperio es la trama permanente de colonización del estado al servicio de intereses empresariales, ya sea tanto para negocios legales como ilegales.
En la Argentina, mientras tanto, las muertes son la consecuencia de esta plataforma de flujos de dineros frescos e ilegales.
Para Ivana Esteban, hija de Rosa Campos, otra mujer muerta en Rosario, estas declaraciones de las ex funcionarias constituyen “una burla a las familias y la salud pública. Su prioridad es el blindaje político y corporativo…mientras nuestros seres queridos morían, existían señales y fallas que debían ser detectadas y atendidas. Hoy vemos estrategias defensivas, acusaciones cruzadas y funcionarios intentando despegarse”.
La búsqueda de justicia de parte de los familiares de las víctimas del fentanilo contaminado merece el mejor de los acompañamientos desde la política sensible que todavía existe en estos cada vez más saqueados arrabales del mundo.
Pero la frase: “Es un montón de guita que está en la calle”, quizás sea causa, efecto y continuidad del mercado ilegal del fentanilo que recién está empezando en la Argentina crepuscular del tercer milenio.
Fuente: Diario “La Capital”, Rosario, miércoles 26 de noviembre de 2026.
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