Sobre Messi, la Momia y el Mundial de Soccer

Considero, dice Alfredo Grande, que el Mundial de Soccer es otro aparato ideológico del Estado, como lo pensó Althuser.  No lo digo sólo yo, analiza. Lo dice Trump cuando llama al capo de todos los capos y logra que una expulsión sea anulada. Por supuesto que no entrar en ese alucinatorio tiene altos costos.
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Por Alfredo Grande

(APe).- Cuando Sigmund Freud escribe sobre masas artificiales, diferencia entre la multiplicidad y la masa.  Justamente lo artificial de la masa es que, si bien es una multiplicidad (múltiples individuos), todos y todas están cortados por la misma tijera. La masa artificial no discrimina entre ningún origen, ningún tránsito, ningún destino. Todos y todas están por lo mismo con lo cual hay una ilusión (más bien una alucinación) de identidades similares.

La no discriminación, la no diferenciación, es una marca indeleble de lo que se llama “manía”. Es muy necesario, al menos para mí, diferenciar manía de alegría. La cultura represora busca y logra confundirlas. Ejemplo: “el que no salta es un inglés”. Puede saltar y ser un “inglés oculto”. O no ser inglés, pero ser un burgués explotador. Puede no ser inglés, y ser violador, servicio, incluso torturador.  La marca del macabro mundial 78 fue la manía.  La fiesta de todos.

Por supuesto que en la manía hay un núcleo de verdad. Pero el núcleo de verdad no es la verdad. “Inglés” podría ser la forma de decir: anticapitalista y antimperialista. O sea: Inglés no es solamente el inglés. Pero esa diferenciación la masa artificial no las hace. Si fuera lo que denomino “el momento artificial de la masa” (o sea la fiesta) no habría problema. Pero lo hay cuando la artificialidad de la masa es permanente.

En otro tiempo histórico, Louis Althuser habló de los aparatos ideológicos del Estado. Los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE) son instituciones, como la escuela, la iglesia, la familia y los medios de comunicación. Funcionan mediante la ideología para asegurar que los individuos acepten el orden social y las relaciones de poder dominantes de forma natural, complementando así al Aparato Represivo del Estado.

Vayamos al meollo. Considero que el Mundial de Soccer es otro aparato ideológico del Estado. No lo digo sólo yo. Lo dice al menos Trump, cuando llama al capo de todos los capos y logra que una expulsión sea anulada. Como dice el tango, los “ojos se cerraron y el mundo sigue andando”.

Althusser vivió previo a la “manía digital”.  Lo que muchos y muchas llaman redes sociales, cuando son apenas “rizomas digitales”. El apenas es retórico. Esos rizomas digitales, la publicidad, el delito organizado (que algunos se empeñan en llamar corrupción), el gato por liebre de la representación /restitución y otras delicias de la vida capitalista, formatean lo que denomino el “alucinatorio político social”.

Por supuesto que no entrar en ese alucinatorio tiene altos costos. Cierto aroma a soledad es uno de ellos. No el único, pero sí el más permanente.

Uno de los episodios depresivos más fuertes que tuve fue la caída (en realidad el empujón) al muro de Berlín y al bloque soviético. En los 90 la manía fue: fin de la historia.  ¿De qué historia? Fin de la historia de la lucha de clases. Con el triunfo de la democracia burguesa y el entierro de todo intento de “dictadura del proletariado”. Eso es Thatcher, Reagan, Menem. Hoy tenemos las sobras de ese “banquete”.

Como la abuela fue despojada de todas sus joyas (parafraseo a Horacio Verbitsky) hoy van por el territorio de la abuela y de sus nietos.

Pero antes tuve una fuerte depresión cuando la Momia perdió su combate con Martín Karadagián. No podía entenderlo de ninguna manera. Cuando mi padre se dio cuenta de que no salía de ese pozo anímico, me dijo que la Momia había perdido porque Karadagián era el dueño de Titanes en el Ring. Supongo que parte de mi odio al capitalismo empezó ahí.  Por mi amor por la Momia.

Estoy pensando si Messi es la Momia o es Martín Karadagián.  Lo único que sé es que intento y muchas veces logro, erradicar de toda alegría la manía que la cultura represora impone.

Incluso la manía del mundial de soccer.

Después de todo, la soledad no es tan mala compañía.


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