El país se desangra detrás de la farsa

¿Qué se esconde de los breves momentos de distracción y felicidad actual? La Ley de Tierras, la concesión de la Hidrovía, la compra de monstruos comunicacionales. Aquello que queda oculto detrás del rompecabezas mediático que elige concienzudamente de qué se habla y durante cuánto tiempo.
|

Por Claudia Rafael

(APe).- Messi corona sin discusiones las tapas de todos los diarios. Incluso los económicos. Y los de gran parte del mundo. El mismo lunes del 2 a 0 a Austria el Boletín Oficial publicaba el Decreto 78/26 que aprobó la toma de deuda pública por hasta US$5.000 millones. Pero entre medio la eterna cantinela que ya lleva más de tres meses acerca del escándalo Adorni que, después de todo, no es mucho más que un símbolo. Son estos días en los que en las noticias se cuela Jésica Cirio que cuenta y acomoda los dólares en un par de bolsos paquetes. Que 10 millones, que más, que poco menos. Y Florencia Peña, que duró un suspiro. Pero lo verdaderamente importante está pasando por otros carriles, que nadie muestra, que nadie ve.

Un vasto rompecabezas mediático oculta las raíces mismas de esta tierra eviscerada. Argentina es el octavo país del mundo en superficie, detrás de Rusia, Canadá, China, Estados Unidos, Brasil, Australia e India. Tiene 278.040.000 de hectáreas y 13 millones están en manos extranjeras. Algo así como el 50 por ciento de la superficie italiana. Esos 13 millones representan el 4.67 por ciento del total. Pero es una perspectiva falsa. Porque la Ley de Tierras que ahora el gobierno está buscando reformar/voltear con el puntero señalador de Sturzenegger indica que el máximo en bolsillos foráneos es el 15 por ciento. Entonces, parecería que todo está bien. Sólo que -según el Observatorio de Tierras, que integran docentes e investigadores de la UBA- hay regiones en las que supera el 50 por ciento. Con detalles atronadores: se trata, por lo general, de territorios con riquezas naturales escasas y no renovables. Como agua, minerales, tierras raras.

Hugo Barabucci, ex polista, dirige el Abu Dhabi Polo Team.

La tierra es así moneda de cambio. Eslabón fundamental para la conversión de un territorio en el pasaporte para la extranjerización más abisal. Los dueños del país son, en definitiva, los dueños del agua, de las minas, de la energía. Aquello de la tierra para los que la trabajan parece terminar así, en la vieja utopía de generaciones que dieron la vida por la igualdad. Contra este otro país que asume de modo cada vez más medular el extractivismo como bandera. Y los que extraen son, en definitiva, los que ponen en marcha el rumbo del país.

Hace apenas un par de meses Alberto Weretilneck, gobernador rionegrino (el mismo que asumió por primera vez tras el asesinato de Carlos Soria y hoy va por su tercer mandato) declaró que “nadie niega que Lago Escondido es de (Joe) Lewis, pero la sociedad propietaria de Lago Escondido es argentina y cumple la ley”. Pero con esa obscenidad propia de los poderosos agregó que “las otras tierras que están en manos de los Emiratos Árabes o de Qatar, están a nombre de sociedades argentinas”. En un tiempo particularmente movido para gobernadores y legisladores que están desesperados por seguir mordiendo los huesos que les repartan los ocupantes circunstanciales de los sillones del poder. ¿Tendrá que ver con esa misma lógica la eterna campaña de Macri El Primo por castigar a los trapitos hasta con cárcel, por desalojar a diestra y siniestra, por expulsar de las calles a los habitantes de la esquina fría y con tan solo una frazada?

Ahora… ¿a qué se refería Weretilneck con las tierras de los Emiratos Árabes o de Qatar? En el entramado de testaferros nacionales, el polista santafesino Hugo Alberto Barabucci (director del Abu Dhabi Polo Team) confesó en un juicio que actuó como testaferro del emir Mohamed bin Zayed Al Nahayan en la compra de 20.000 hectáreas en suelo rionegrino de tierras estratégicas. Para muestra, basta un botón. El juicio en cuestión era contra Soledad Cayunao, una mujer mapuche imputada por usurpación de tierras ancestrales que, finalmente fue absuelta.

¿Para quiénes gobiernan los que gobiernan? Basta revisar tuits presidenciales, resoluciones o boletines oficiales para encontrar ciertas perlas. “Desalientan la inversión en el sector”, se lamenta reiteradamente el presidente contra las críticas a la reforma de la Ley de Tierras.

Infonews Cooperativa

Y para seguir avanzando en el rompecabezas de los dueños, el Boletín Oficial del 18 de junio confirmó una de las medidas más entreguistas de la historia reciente. La empresa belga Jan De Nul y la argentina Servimagnus se alzaron con las obras de dragado y balizamiento de la Hidrovía. Por esa vía circula el 80 por ciento del comercio exterior argentino. Será así hasta el 2051 (La Jan De Nul maneja la Hidrovía desde 1995). Tendrá una facturación anual promedio de 628 millones de dólares.

Y la subcontratista será, ni más ni menos, que la empresa Neuss. Nacida como emporio en los últimos estertores del siglo XIX cuando el abuelo Hermann, llegado desde Hannover, empezó a embotellar agua para –según la web oficial- “evitar y combatir las enfermedades del momento, dado que el agua municipal contenía enfermedades”. Después llegaría todo el resto de inversiones, productos e incluso –femicidio mediante- la colocación de gran parte de las fichas en las urdimbres político-económicas. Entre otras joyitas, la administración del espacio radioeléctrico público en tiempos de Carlos Saúl y más tarde en el tiempo gran apoyo al Opus Dei y ahora a la mileísta Fundación Faro.

Sus vínculos aceitados con Santiago Caputo, nacidos en el Country Martindale (construido en los años 80), profundizaron el apoyo a la Fundación, mascarón de proa de la batalla cultural  del mileismo.

La única porción de la torta de la felicidad para el pueblo argentino parece provenir de las piernas de Messi. El gran problema es que es una felicidad que se bebe de a pequeños sorbos cada mucho tiempo. Los dolores son mucho más extendidos.

Cuando se conocieron ahora los datos del mercado de trabajo del Indec, los puntos salientes plantean crecimiento del empleo en negro, subocupación y ocupación insuficiente y de pocas horas. Y hay que tener en cuenta lo que deduce Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA autónoma: “Agro y minería y petróleo crecieron fuerte en términos porcentuales en marzo (0,27% y 0,5%), pero apenas sumaron 1.305 nuevos puestos de trabajo. La participación de las ramas expansivas en el empleo total apenas llega al 7%; la de las contractivas es del 49%”.

Poco más de medio siglo atrás, la participación de los trabajadores en la riqueza había alcanzado, en el país, la histórica cifra del 51 por ciento. Y, tal como sintetiza Felipe Pigna en “76”, su último libro, en ese tiempo, se exportaba ropa a una veintena de países (EEUU, Canadá, Suecia, Inglaterra o Francia, entre otros); “se fabricaban 46 modelos distintos de automotores, además de locomotoras y vagones ferroviarios, lo que ubicaba al país en octavo lugar en el mundo detrás de Estados Unidos, Italia, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Brasil y Japón”. Argentina estaba quinta en el mundo en la producción de vino y acero y era la segunda, después de Alemania, “en cantidad de médicos por habitante”. Entre muchísimas bondades de una época que ya no es.

Son dos fotografías encontradas. Que chocan entre sí y se repelen.

La Hidrovía volvió a quedar en manos de la empresa belga.

El mismo jueves pasado en que se conoció oficialmente que la belga Jan de Nul y su socia local Servimagnus se quedaban con el manejo de la Hidrovía se conoció que Telecom Argentina compró finalmente Movistar Argentina. Y ahí el mundo de las telecomunicaciones e internet aparece como un dominio prácticamente unificado en una misma terminal mediática. Escribe Sebastián Lacunza: “Los números de la fusión hablan por sí solos. Telecom Argentina y la ex-Movistar Argentina suman 40 millones de líneas móviles —58% del mercado argentino—, 5,8 millones de clientes de banda ancha —50%—, 3,8 millones de hogares con TV paga —40%—, y más de tres millones de líneas fijas —75%—”.

Hay una vida cotidiana de privaciones y esfuerzo que desanda sus días en el asfalto y se para, como este lunes, delante del televisor de un negocio de electrodomésticos. A buscar ahí, en ese aparato unos cuantos minutos de felicidad. Que dejarán de ser, a los 90, cuando el carruaje se transforme otra vez en calabaza.

Y haya que volver a las calles. En las que alguna vez, finalmente, las voces populares puedan transformar su lamento en un coro unificado que tome en sus manos el timón de sus propios días.


Suscribite

Suscribite al boletín semanal de la Agencia.

Sobre la fundación

Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.

Sobre la agencia

Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte