Chubut arde y resiste

Detrás de las multitudinarias marchas de trabajadores estatales en Chubut, se esconden infinitos reclamos. Desde los salarios magros a la deficiencia estructural en escuelas a la desocupación creciente en el rubro petrolero y las secuelas ambientales. Entre medio, el hartazgo por una dirigencia gremial y el surgimiento de docentes autoconvocados en diferentes zonas.
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Por Claudia Rafael

(APe).- El grupo de maestras se mueve en medio de los autos, en Trelew, con maples de huevos para la venta. Entre medio de las movilizaciones masivas de la última quincena en diferentes ciudades de Chubut, hacen ferias de emprendedoras. Hay que visibilizar el conflicto, se dicen a sí mismas. Desde algunos vehículos les tocan bocina en apoyo. Ellas, desde esa icónica ciudad a 1400 km de la capital argentina, cuentan a APe que “es imposible vivir con una canasta básica de un millón 800, sin contar el alquiler, y con un sueldo básico que apenas supera los 600.000”. Hablan de tarjetas de crédito “estalladas”, de deudas y más deudas y de un enojo exacerbado con el gobierno provincial pero con particular énfasis hacia la dirigencia sindical. De ese enojo, fueron naciendo en la provincia los grupos autoconvocados. Con manifestaciones que, por las calles de las diferentes ciudades, con banderas y antorchas permitieron iluminar con sus chispas de resistencia no sólo los reclamos docentes que encabezaban sino los demás dolores que atraviesan, transversalmente, a gran parte de la sociedad chubutense. Dolor que no que no tuvo eco prácticamente en los medios periodísticos de alcance nacional, que viven entretenidos de las migajas que va desparramando el affaire Adorni.

El mapa de Chubut es extendido. Y las realidades a veces son contrapuestas. La crisis hídrica castiga con más fuerza a las localidades costeras, cuenta la periodista Mónica Baeza, desde Comodoro Rivadavia. Y agrega: “El debate de fondo en la provincia sigue siendo minería sí, minería no”.

“Durante más de 20 años defendimos nuestro territorio”, le responde a APe Zulma Usqueda, del Foro Ambiental y Social de Comodoro Rivadavia. “Pero estamos rodeados”, lamenta. Y enumera: “la presencia extranjera en la cordillera, en Río Negro, el avance de la minería, del GNL (Gas Natural Licuado), del oleoducto; en Santa Cruz, con múltiples emprendimientos mineros, el fracking, el yacimiento Aike, las mineras de uranio a 400 km de Comodoro. Y un gobernador como Ignacio Torres, que ha permitido un acuerdo con Mekorot y está avanzando en permisos de cateo y exploración de uranio. La minería más contaminante y peligrosa para las generaciones actuales y futuras. Con una resistencia que está nuevamente comenzando a salir a las calles, no con el ambientalismo a la cabeza -pero sí acompañando- sino con los maestros y estatales en general que vienen con salarios muy por debajo de la canasta de alimentos”.

Las piezas del rompecabezas chubutense son múltiples. Y cada una, a su manera, incide en el cúmulo de hartazgo social.

Mariel advierte desde Comodoro que “los docentes nos cansamos de la situación que atravesamos. Venimos de dos años de congelamiento salarial. Torres se presentó como alguien que quería poner en valor la docencia pero sólo ajusta. Una boleta de luz en dos años pasó de 30.000 a 200.000. Los docentes cumplen 2 y 3 turnos, tienen otros trabajos los fines de semana. Sacan créditos, se endeudan. Y cuando ya se había acordado un paro, el gobierno provincial dictó la conciliación obligatoria. Por primera vez en la historia, el sindicato a nivel provincial lo acata. Entonces, cómo no va a haber descontento y cómo no van a nacer grupos autoconvocados”. Ignacio agrega que “estábamos organizando un paro que iba a ser histórico cuando el gremio acató la conciliación”.

Elena González, docente universitaria, habla desde la bronca que genera que “como jubilada, este mes cobré 100.000 menos que el anterior”. Y no pierde de vista, en el impacto social de los chispazos de resistencia, que “YPF se fue de Comodoro (la extracción de petróleo convencional no da para más y todos se mudan a la estrella de Vaca Muerta). Y eso implica 7000 operarios directos sin trabajo y, si le sumamos obreros de empresas tercerizadas, el número de desocupados es mucho mayor. Muchos se trasladaron a Neuquén y el sindicato petrolero allí puso prioridad para los que están en su bolsa de trabajo, luego los neuquinos y finalmente los que llegaron de Comodoro”.

Ypefianos izan una bandera negra por el retiro de la empresa.

Las voces de docentes de diferentes niveles cuentan a APe acerca del hartazgo extendido. “La falta de acompañamiento de los gremios nos empujó a esto”, dice Antu desde Trelew y Gabi completa: “los gremios pasan a cuarto intermedio todo el tiempo cuando les planteamos nuestra preocupación”. El combo es explosivo: “Con 23 años de servicio, recién estoy llegando a los 900.000. Acá la vida diaria es muy cara en alimentos, ropa y los alquileres, ni hablar”.

Las distancias entre los pueblos llevan a que una docente tenga que viajar cientos de kilómetros para llegar al trabajo. “Las chicas duermen en una casita para cinco o seis maestros, con una habitación, con colchones, sin muebles. Y se terminan volviendo a la ciudad”.

Walter, desde Esquel pincela que “hay una deuda social de vasta data. La eclosión de estas desigualdades, de estas penurias, se acentuó en los últimos años. Y en la cordillera las condiciones climáticas son muy duras. Nos pasa todo el tiempo lo mismo: prometen reparar las calderas pero nunca ocurre. Hay escuelas, como la 7722, que está en un barrio con hundimiento del suelo y tiene rajada la estructura. Falta de acceso al boleto estudiantil. Falta de materiales. El sistema público de salud está precarizado. Falta personal y faltan insumos. Y, con el sistema resentido, los más afectados son los más vulnerables”. En un territorio –agrega- en el que hubo una caída del 30 ó 40 % del turismo. Producto, por un lado, de la situación económica y por otro de los incendios. En un lugar en el que el empleo se divide entre lo público y los servicios ligados al turismo”.

Las chispas de reacción social nacen de múltiples rincones. Las calles se atestaron de hombres y mujeres de guardapolvos blancos. El salario que no alcanza. La dirigencia que mira hacia otro lado y pacta con las estructuras del poder político. El derrumbe en la biblioteca de una escuela que derivó en la evacuación. Los mismos sueldos para una canasta básica cientos de miles de pesos más elevada que en otras provincias. Pero hay otros conflictos en ciernes.

“Cuando empezamos a hablar de megaminería, me decían que era imposible introducir el tema porque el extractivismo se llevaba adelante desde hace 100 años. Y además, que era algo que ocurría en Catamarca, me decían. Entonces –aporta Zulma Usqueda- veo la repetición de un sistema aceitado que ingresa a todas las comunidades con engaños. Planteando lo de siempre. Que es progreso, que es la única alternativa. Lo repiten políticos, periodistas, sindicalistas. Y lo que hacen es vaciar las comunidades: en la cordillera al pueblo mapuche y en las ciudades con hambre y tarifazos”.

Como una cantinela interminable, el ensamble de poder económico y político hace sonar la misma melodía. Que no es más que una promesa de quimeras imposibles que sólo serán generadoras de hambre, desempleo, discriminación y –como ya se probó hasta el hartazgo- judicialización de quienes alcen la voz y ofrezcan resistencia. Pueblos originarios, trabajadores de diversos ámbitos, luchadores ambientales.

La periodista Mónica Baeza describe múltiples heridas no cerradas de conflictos largos a través de los años. “En la última década ha habido innumerables luchas intermitentes de docentes y estatales. Por cuestiones salariales pero también por avasallamiento de derechos. Con muchísimos despidos en el sector petrolero y una crisis muy importante, que impacta en la ciudad. A pesar de todo eso Comodoro es la ciudad más cara de la provincia. A raíz de los despidos en el sector del petróleo, muchos migraron a Neuquén por toda la movida ligada a Vaca Muerta donde los costos de vida aumentaron muchísimo. La familia les quedó en Comodoro. Muchos aceptaron los retiros voluntarios. Y no se está viendo la desazón que se genera en la ciudad. Hay una burbuja económica ligada a las indemnizaciones y se siguen ofreciendo retiros”.

Con ese trasfondo en el que el modelo económico muestra el desgarro que generan sus múltiples facetas, el boletín oficial publicó su decreto 322/2026 por el que se impulsa “la venta de inmuebles pertenecientes al estado nacional que resultan innecesarios para su gestión, a efectos de ahorrar los costos y gastos que podrían ser evitados si se efectiviza la disposición, enajenación y/o transferencia de los mismos”. Entre un total de 21 bienes “innecesarios” en diferentes sitios del país se encuentran dos predios linderos al río de los Bandidos en Esquel. Un lugar promocionado entre los más bellos destinos turísticos de la región. Que, a partir de la venta, pasarán –como ocurrió con las tierras que en 1996 compró irregularmente el magnate británico Joe Lewis e impiden el acceso al Lago Escondido- a bolsillos privados.


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