A 50 AÑOS DEL GOLPE

Los hilos conductores

A más de 42 años del regreso a la democracia el entramado de la ley de entidades financieras de 1977 sigue intacto. La tragedia nacional se profundiza y sin chistar se acepta que el Ministro de Defensa sea un militar en actividad. Hay un hilo conductor que nunca fue cortado. La punta del ovillo se ubica antes del 24 de marzo de 1976.
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Por Pedro Pianta (*)

(APe).- La impresionante movilización del 24 de Marzo demostró que la clase laboriosa repudia abiertamente cualquier intento de justificación de la dictadura cívico  -militar - clerical que se inició el 24 de Marzo de 1976.

La continua degradación y mutilación de derechos exhibe el agotamiento del modelo democrático vigente.

Por esa razón la contundente exteriorización de repudio obliga más que nunca a dotar de contenido a las históricas consignas de memoria, verdad y justicia.

Para eso es preciso subrayar que el golpe de Estado no operó en el vacío.

Acontecimientos perfectamente asimilables ocurrieron en Paraguay, Bolivia, Uruguay, Brasil y Chile dando origen al denominado Plan Cóndor promovido por Estados Unidos.

De una vez por todas, hay que recordar que a partir del 24 de marzo de 1976 se sistematizó y se profundizó un plan criminal que había sido puesto en marcha con anterioridad.

Había que arrasar con el salto de calidad de la conciencia obrera de la que el Cordobazo era la máxima expresión interna mientras que, junto a otras experiencias, la revolución cubana operaba como fuente de inspiración de orden internacional.

Bajo esa lógica, el día 5 de febrero de 1975, el Poder Ejecutivo Nacional dio inicio al dictado de varios decretos que le ordenaban a la Fuerzas Armadas “neutralizar y/o aniquilar” (textual del decreto 261 de 1975) elementos subversivos.

A partir de esas normas, el gobierno constitucional de aquel entonces otorgó cobertura legal a las horrendas manifestaciones de violación de los Derechos Humanos que hoy nadie sensatamente puede negar.

Se trata de una prueba incontrastable de que la “legalidad” suele utilizarse como un artilugio destinado a otorgarle cobertura a los intereses del bloque de las clases dominantes.

Esos decretos rigieron en un contexto en el que, a la vista de cualquiera, se hallaba muy activa la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) que masacraba a obreros combativos y tenía su centro de operaciones en el Ministerio de Bienestar Social de la Nación.

Muestra evidente de que, para que algo sea legítimo, no alcanza con que sea legal…

Era el momento histórico en el que a los dirigentes obreros antiburocráticos se los denominaba “guerrilla fabril”.

Toda vez que la agudización de la lucha de clases ponía en jaque a los pilares fundamentales de la estructura económica, había que sostenerla a como diera lugar.

Es por eso que a más de 42 años de la “restauración democrática” el entramado fundamental de la ley N° 21.526 (De entidades financieras) dictada en el año 1977 permanece intacto.

Así, la tragedia nacional se sigue profundizando a niveles inusitados y, entre tantos atropellos, sin chistar se acepta que, a 50 años del golpe, el Ministro de Defensa de la Nación del actual gobierno constitucional sea un militar en actividad.

Es muy evidente la existencia de un hilo conductor que nunca ha sido cortado y que, como lo muestra la historia, la punta del ovillo se ubica antes del 24 de marzo de 1976.

Para alcanzar la justicia no se trata de simplemente recordar el pasado.

Se trata descifrar las causas del horror exhibiendo la verdad con contenido histórico y dándole a cada uno lo suyo.

Se trata de darle sentido estratégico a la lucha a la que, en pos de alcanzar una sociedad fraterna, se suman los jóvenes enfrentando la opresión y los ataques de hoy.

Ese hilo conductor revolucionario debe ser exhibido sin las burdas simplificaciones que están destinadas a ocultarlo y que nos depositaron en este trágico presente.   

En definitiva, es ese el digno modo de honrar a los mártires.

(*) Ex  Juez  Penal, especial para APe


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