Más resultados

Por Alfredo Grande
(APe).- Lo que llamamos mente, aparato psíquico, subjetividad, está formada por tres instancias: la subjetivación, la subjetividad propiamente dicha, y la subjetividad cristalizada.
A los fines de este trabajo, el momento de la subjetivación es la niñez. O sea: el momento en que se constituye la mente es la niñez. La siguiente oportunidad es la denominada, metamorfosis de la pubertad. O sea, la adolescencia. Hace décadas en el Hospital Tobar García, dije que el adolescente adolece de la falta de cultura represora. Por eso se decía hace mucho, mucho tiempo, “socialista a los 20, conservador a los 40”.
Hoy son conservadores desde los 20 supongo para no perder tiempo.
Pero la adolescencia ha dejado de ser subversiva, y simplemente es su versión degradada, que limita la subversión a la simple trasgresión. Dicho de otra manera: cuando la niñez es torturante, la adolescencia será vengativa. No hay nada para ganar. Entonces poco importa que haya todo para perder.
Algunos llaman a esto suicidio adolescente.
La niñez es la Patria es una idea, un concepto que me surgió en el último texto que escribí para esta Agencia. En ese trabajo fue “la Patria es la niñez”. O sea: no hay Patria sin niñez. Pero no cualquier niñez: solo si la niñez es comunitaria, solidaria, alegre y compartida. Esa niñez tiene su catedral: la Plaza. Pero no cualquier plaza. La plaza sin herrajes, sin horarios, sin restricciones. Si la catedral es la base, la Plaza es la base de la niñez comunitaria. Los vínculos solidarios, de alta reciprocidad, son la subjetivación deseante y erótica. La palabra que da cuenta de esto es “jugar” El jugar es la marca de la niñez comunitaria.
El juego ha sido expropiado por el lucro, del que dan cuenta los múltiples casinos, especialmente los electrónicos.
Los juegos de los “locos bajitos” tienen reglas mucho más estrictas que los torneos más sofisticados. Una psicoanalista dijo: “los adultos deberían actuar con la misma seriedad con que los niños juegan”. O sea; la niñez comunitaria y alegre tiene reglas deseantes, porque el deseo fundante es mantener el juego. Las reglas que nacen de los mandatos son la antesala de eso que llaman corrupción.
La niñez comunitaria y alegre es la subjetivación necesaria para una Patria que sea la tierra de los hijos, no solamente la tierra de los padres.
El cancionero de la guerra civil española (que en realidad fue la masacre de un pueblo por un ejército) decía: la patria son mis hermanos que están labrando la tierra.
Yo agregaría: la patria son los niños que están jugando en la tierra.
Suscribite al boletín semanal de la Agencia.
Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.
Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte