211 años después

|

Por Carlos Del Frade

(APe).- ¿En medio de la pandemia tiene sentido recordar el 25 de mayo de 1810? ¿Es importante la historia en una geografía donde las muertes ya superan las 70 mil ausencias desde hace un año y algunos meses? Doscientos once años después, a pesar de los pesares, aquellas palabras tienen resonancia en el presente. Lo cuestionan y lo desafían en relación a las necesidades abiertas. Insistimos en una obsesión: es difícil defender lo que no se ama.

Conocer para amar, amar para defender.

Por eso el 25 de mayo con sus fantasmas errantes en las urgencias del tercer milenio argentino, tiene sentido estructural, personal y colectivo. Por eso es importante la historia para saber que somos continuadores de un proyecto o cómplice de la privatización de las riquezas y la felicidad.

El documento que sigue es hijo de la revolución inconclusa.

El reglamento de los pueblos misioneros escrito por Manuel Belgrano en diciembre de 1811, apasionado con la idea que sembrar la revolución en cada palmo de esa tierra enorme y desconocida, misteriosa e indiferente con lo que venía de Buenos Aires.

Lea con atención aquellas palabras que tienen más de doscientos años…

Tienen vigencia, absoluta vigencia.

“A consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos de Misiones, que venía a restituirlos a sus derechos de libertad, propiedad y seguridad de que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente para las rapiñas de los que han gobernador, como está de manifiesto hasta la evidencia, no hallándose una sola familia que pueda decir: ‘estos son los bienes que he heredado de mis mayores’, y cumpliendo con las intenciones de la Excelentísima Junta de las Provincias Unidas del Río de la Plata y a virtud de las altas facultades que como a su vocal representante me ha conferido, he venido a determinar los siguientes artículos con que acredito que mis palabras, que no son otras que la de su Excelencia, no son las del engaño, ni alucinamiento, con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo del fierro, tratándolos pero que a las bestias de carga, hasta llevarlos al sepulcro palpando con ver su desnudez, sus líbidos aspectos, y los ningunos recursos, que les han dejado para subsistir:

“Primero: Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode, como no sea atentando contra sus semejantes.

“Segundo: Desde hoy los liberto del tributo, y a todos los treinta pueblos, y sus respectivas jurisdicciones los exceptúo de todo impuesto por el espacio de diez años.

“Tercero: Concedo un comercio franco y libre de todas sus producciones, incluso la del tabaco con el resto de las Provincias del Río de la Plata.

“Cuarto: Respecto de haberse declarado en todo iguales a los españoles que hemos tenido la gloria de nacer en el suelo de América, les habilito para todos los empleos civiles, militares, y eclesiásticos, debiendo recaer en ellos, como en nosotros los empleados del gobierno, milicia y administración de sus pueblos.

“…Séptimo: A los naturales se les darán gratuitamente las propiedades de las suertes de tierra, que se les señalen que en el pueblo será de un tercio de cuadra, y en la campaña según las leguas y calidad de tierra que tuviere cada pueblo su suerte, que no haya de pasar de legua y media de frente y dos de fondo.

“…Décimo séptimo: Respecto a que las tierras de los pueblos están intercaladas, se hará una masa común de ellas, y se repartirán a prorrata entre todos los pueblos, para que unos a los otros puedan darse la mano y formar una provincia respetable de las del Río de la Plata.

“Décimo octavo: En atención a que nada se haría con repartir tierra a los naturales, si no se les hacían anticipaciones así de instrumentos para la agricultura como de ganados para el fomento de las crías ocurriré a la excelentísima junta, para que se abra una suscripción para el primer objeto, y conceda los diezmos de la quatropea de los partidos de Entre Ríos para el segundo; quedando en aplicar algunos fondos de los insurgentes, que permanecieron renitentes en contra de la causa de la Patria a objetos de tanta importancia, y que tal vez son habidos del sudor y sangre de los mismos naturales..

“…Vigésimo Séptimo: Hallándome cerciorado de los excesos horrorosos que se cometen por los beneficiarios de la hierba no solo talando los árboles que la traen sino también con los naturales de cuyo trabajo se aprovechan sin pagárselos y además hacen padecer con castigos escandalosos, constituyéndose jueces en causa propia, prohíbo que se pueda cortar árbol alguno de la hierba so la pena de diez pesos por cada uno que se cortare, a beneficio la mitad del denunciante y para el fondo de la escuela la otra…”, hecho en el campamento de Tacuarí, el 30 de diciembre de 1811.

Uno de los textos más hermosos, profundos y actuales de la historia argentina.

Una especie de mapa que debe contrastarse con la realidad social y política de cada provincia del país.

Uno de los documentos menos difundidos de Belgrano.

No es por casualidad.

Todo lo contrario.

A doscientos once años de la revolución de mayo, su principal ideólogo, Manuel Belgrano es famoso pero desconocido.

El reglamento de los pueblos misioneros deliberadamente ha sido ocultado. No se enseña en las escuelas, no de difunde en los grandes medios de comunicación.

Pero Belgrano conmueve por su pasión revolucionaria, por sus convicciones que sirven para pensar un presente mejor.

Este Belgrano desconocido y muy lejano de las desesperaciones en las que se encuentran sumergidas las mayorías populares en la pandemia que agrava la desigualdad como consecuencia de la concentración y extranjerización de las riquezas, empuja desde el fondo de la historia para lograr, en algún momento, el sueño colectivo inconcluso de ver a la igualdad en el trono de la vida cotidiana.

Fuente: “Los caminos de Belgrano”, del autor de esta nota.

Edición: 4325

 


Suscribite

Suscribite al boletín semanal de la Agencia.

Sobre la fundación

Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.

Sobre la agencia

Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte