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El oscuro camino del oro
Por Claudia Rafael
(APe).- Mientras goza entre despidos, incumplimientos y recortes, sin dar una sola explicación, el gobierno perdió un billón y medio de pesos que equivalen a los 1023 millones de dólares que pagó como un seguro para proteger el valor de las reservas de oro que mandó sigilosamente a Londres pero que nadie sabe muy bien dónde están. Las estrategias financieras del ministro de Economía no parecen elucubrarse con la misma inteligencia si se trata de los fondos de los argentinos o de sus propios bolsillos. Su patrimonio personal no sólo no descendió sino que creció en un 64,6 % entre 2024 y 2025 entre bienes, depósitos y dinero contante y sonante.
Con el desparpajo de la burguesía reconcentrada, el 19 de julio de 2024 –entre el segundo y el tercer envío fantasma de lingotes de oro al exterior- Luis Toto Caputo declaraba desde arriba de los pedestales a los que acostumbra que “es una movida muy positiva del Central. Hoy tenés oro en el Banco Central que es como si tuvieras un inmueble adentro, que no lo podés usar para nada. En cambio, si vos tenés eso afuera, le podés sacar un retorno. Y la realidad es que el país necesita maximizar los retornos de sus activos. Tenerlo encerrado en el Central sin hacer nada para el país es negativo. Es mejor tenerlo custodiado afuera donde te pagan algo”.
Nadie erraría mínimamente si caracterizara todo como una timba financiera. Un billón y medio de pesos se perdió en una jugada que podría derivar en pedidos de embargo de la totalidad del oro (12,7 toneladas). Algo así como el 60 % de lo que el gobierno debe a las universidades públicas por el incumplimiento de la ley de Financiamiento Universitario.
Si el monto del billón y medio perdido en la apuesta del oro se comparara con el bono de 70.000 pesos que reciben los jubilados de la mínima los resultados serían desoladores. Las cuentas son simples: $ 70.000 multiplicado por los 2 millones 890 mil jubilados de la mínima representan $ 202.300.000.000. Si el billón y medio de pesos jugados en el bingo internacional se dividiera por esa misma cantidad de jubilados el bono ascendería a $ 519.000.
O si se aplicara a solventar la deuda de la Ley de Emergencia en Discapacidad en Argentina (Ley 27.793) que -según la Oficina de Presupuesto del Congreso- oscila entre $2,4 billones y $4,3 billones de pesos se cubriría entre el 62,5 y el 34,88 %.
La imaginación popular podría ubicar ese billón y medio de pesos dilapidados por una elite reconcentrada y avalada por la inacción política de las marionetas del gobierno en múltiples inversiones imprescindibles para la vida. Por caso, representa bastante más del doble de lo que en 2026 dispone la Dirección Nacional de Vialidad para el gasto de reparación de rutas. Ese presupuesto, de apenas 563.000 millones, es el más bajo desde al menos 1995, según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia. Para un mapa vial en el que la misma entidad registró que 6 de cada 10 kilómetros están en estado malo o regular. Evidentemente no importa a quienes deciden esos montos y se juegan un billón y medio a la timba financiera que más de 4000 personas hayan perdido la vida en 3255 accidentes fatales ruteros en 2025.
La dupla simbiótica –en definición del propio presidente, en relación a su vínculo con Caputo- se jacta de ser leones del mundo de las finanzas mientras se burlan de los casi 20 millones de argentinos endeudados (58,7 % de la población adulta) –con un saldo deudor promedio de $ 4 millones 700 mil- por carecer de “educación financiera”, porque “nadie les puso una pistola en la cabeza” o bien porque compraron televisores para ver el mundial que luego decidieron no pagar.
En el país de las inequidades, donde un trabajador de carne y hueso, común y corriente, de esos que transpiran cada minuto de un esfuerzo que nunca le pagan, comete un error en las cuentas termina despedido o preso; mientras si los señores ministros, presidentes y toda la cohorte gobernante hacen desaparecer 1023 millones de dólares, no hay culpables de corrupción o de evidente desvío de fondos para sus bolsillos sino esforzados patriotas que no hacen otra cosa que luchar por el bienestar de una nación castigada.
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