Se preguntan cómo puede ser que, “haciendo frente a todas sus mentiras, insultos o amenazas en redes y conferencias de prensa, muy a su pesar, hemos logrado sortear el ajuste criminal que por ser trabajadores de la salud pública tenían programado especialmente para nosotros”. Meche Méndez concluye en que esa lucha no iba a ser perdonada.
