El gobernador, el que se empeña en aparecer como la némesis política de Milei, deja a 2.100.000 hogares sin los alimentos que distribuía en las escuelas. ¿A quiénes les teme que decide ese castigo? ¿No sería una demostración de coraje decidir tocar el bolsillo de los ricos y no la mesa de los más sufridos? ¿Qué compromisos tiene con los poderosos que no asume con la infancia?
