A ellas y a todas. A las que revuelven la olla y lloran en silencio. A las que un día gritan basta y a tantas otras que no saben cómo hacerlo. A las que lo aprenden hermanadas con compañeras que marcan el camino. A las que saben, que algún día, en algún momento de la historia, como dice Gioconda Belli, habrá que parir el alba.
