El control externo del territorio nacional es el eje del debate. Y de aprobarse, será un salto al vacío que no tendrá vuelta atrás. Capitales extranjeros quedarán habilitados para la propiedad de la tierra en zonas de frontera, en tierras con acceso al agua y con el control de la hidrovía. La disputa por el poder entre la calle y representantes que solo representan sus propios intereses.
