El 20 % menos de trabajadores que viajan en colectivo desde el conurbano a CABA son parte de la maldición del sistema. Pagan un peaje social cada vez más caro para entrar y salir de la ciudad rica. Dejan allí gran parte del salario que van a ganar, en colectivos, trenes y subtes. Dejan la salud mental en la desesperación por llegar a horario al último tren. Se los segrega y se los discrimina.
