La intervención de los grupos capitalistas en el fútbol implica la casi segura desaparición de los objetivos sociales, deportivos y culturales que los clubes destinan a la niñez y juventud que el orden social imperante desampara. Unos cinco millones de niños y jóvenes acceden a la práctica deportiva desde los clubes. El negocio del holding que administra el club Botafogo de Brasil es un ejemplo.
