Las viejas queridas se están yendo tanto, sin soportar más tanta barbarie, tanta infamia legitimada, tanta vileza instituida con constitución quebrada y leyes de ilegalidad expuesta. Ellas que lo vieron todo. Que vieron la muerte más terrible. La ausencia más atroz. Taty Almeyda no llegó a los 96 pero con su voz enmudeció a todos los sicarios de los infiernos. Y ahora, estará presente más que nunca.
