La aprobación del presupuesto 2026 deja en claro que la ruptura de lo que queda del país está en marcha con la ruta allanada en educación, tecnología, discapacidad, género, ambiente y todo aquello que implique cuidar, crecer, sostener, apuntar a la vida. Todo se desfinanció menos el pago de la deuda. En una democracia sin representantes, el único espacio de representación es la calle.
