La cultura represora convence a los pobres de que cuando sean ricos, sus problemas terminarán. Algo de esto encierra la idea de la movilidad social. Menem lo dijo: más propietarios, menos proletarios. Su discípulo maldito lo mejoró: menos propietarios, más proletarios. Pobretario es el que cree que votando a un rico tiene mayores perspectivas de dejar de ser pobre.
