En la calle, mezclados para resistir a una infamia institucionalizada. Que desprecia y agrede a su pueblo, con cada medida. Y que después acusa a ese mismo pueblo de delincuente y terrorista. Y le manda a los tipos que apuntan. Al que dispara y mira a los ojos. Al que se ríe y disfruta. Más de 2.000 millones se gastaron en la represión de los miércoles en 2025. Mucha inversión para azotar a hombres y mujeres de más de 70.
