La tasa de mortalidad infantil subió de 8 a 8,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos en 2024, según el informe que el gobierno nacional publicó y retiró. Hay una planificada retirada estatal de la salud pública que, sumada al desempleo, a la precarización laboral y a una nueva legislación en ciernes, implica un cierre del acceso popular al sistema sanitario.
