Adorni es la versión más berreta de la movilidad social, en clave individual y delictiva. Las potentes denuncias de que el hambre es un crimen, o sea un delito, fueron adorniadas en estos tiempos. Un delito de lesa humanidad, ya que los efectos de las hambres y las hambrunas son permanentes. Hoy hasta las derechas se burlan de Adorni, mientras reverencian al genocida Netanyahu.
