“Si ves al futuro dile que no venga”, escribía Castelli. Y estos son tiempos en los que no hay explosiones sociales, hay detonaciones individuales, permanentes desbordes de soledad. En tanto, los presupuestos destinados a salud mental son ínfimos. En un tiempo en que la concentración de riquezas es simultánea a la desaparición de la noción de futuro.
