Ni a irse ni a quedarse, a resistir

Porque seguro que habrá

Más penas y olvido

 

(APe).- Utopía es un país que el hombre visita todas las noches, escribía Gelman. Es el motor que nos da aliento y nos marca los senderos desde el amanecer de nuestra historia. Hoy es igual que ayer y que siempre en este desafío transformador.

Porque el salvajismo capitalista puja por desnudarnos de dignidades con una crueldad pertinaz. Y lo seguirá haciendo. Como ya lo hizo esta mañana en que nuestros niños fueron sorprendidos por madrugadas de ausencia desamparada mientras las campanas tocaban por alegrías ajenas.

Como lo hará mañana y siempre mientras persista en el silencio el dolor de los desarrapados.

Seguimos ahí. Exactamente en el mismo lugar en que fue parida la semilla de nuestro desafío. Que busca construir desde el abrazo la gran historia. Que pugna por diseñar amorosamente los nidos de la ternura.

Para soñar un país que contenga a todos los países, los del fango y el barrote, los que corretean a cielo abierto con las fronteras amuralladas, para cantar una canción que corea las voces de los niños del olvido.

Esta comarca sigue limitando con la sangre y la abundancia, como escribía Adoum.

Porque toda lucha transformadora será subversiva para ellos. La lucha nuestra, la de nuestros pibes es para ellos el terror.

Como la memoria y la verdad. Como la justicia perseguida hasta los últimos rincones de la historia. Que para ellos será venganza.

Nuestra memoria intacta marcará en la piel de la pacha mama cada uno de los tiempos.

A pesar de las voces regocijadas que quieren hacer doblar las campanas del olvido. 

 Edición: 3055

Recién editado

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