Por Carlos Del Frade

   (APe).- Distintas organizaciones ambientalistas, entre ellas “Paren de fumigarnos”, volvieron a presentar un proyecto de ley en la provincia de Santa Fe para defender la salud y la naturaleza del fenomenal negocio del veneno, consecuencia de la llamada expansión de la frontera agropecuaria a través del monocultivo de soja.

Sostienen quehoy, a más de un cuarto de siglo de la incorporación masiva del cultivo de OGM en la Argentina, es imposible negar que la salud de la población que convive con esta producción esté reflejando muestras evidentes de una agresión de gran magnitud, que se expresa, principalmente, en las malformaciones, cánceres y abortos espontáneos…

Promediando la década de 1990 se utilizaban alrededor de 30 millones de litros de agroquímicos por campaña. A principio de los 2000 se consumían bastante más de 100 millones. En la actualidad se pulverizan cerca de 600 millones de litros de herbicidas, insecticidas, acaricidas, desfoliantes y demás venenos. El más utilizado es el herbicida glifosato.

Dentro de los daños a la salud humana que se evidencian a raíz de la aplicación de estos productos podemos citar los siguientes documentos de sociedades científicas:

El informe del 1° Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados de Octubre de 2010 que ratifican con estudios científicos lo anteriormente descripto.

El Informe “Efecto de los Agrotóxicos en la Salud Infantil” presentado por la Sociedad Argentina de Pediatría en Junio de 2021

El Dossier “Impactos de los agrotóxicos en la salud” elaborado por la Asociación Brasilera de Salud Colectiva (ABRASCO)

Artículos y pronunciamientos de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO)

Artículos y pronunciamientos de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (UCCSNAL)

El documento “Transformaciones en los modos de enfermar y morir en la región agroindustrial de Argentina”, una revisión bibliográfica sobre los impactos en salud humana de los principales plaguicidas usados en nuestro país, elaborado por el Instituto de Salud Socioambiental (UNR) en el 2019, para la Comisión de Asuntos Constitucionales y Legislación General de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe, en el marco del tratamiento de los proyectos para la modificación de la ley 11273.

En Santa Fe no hay datos certeros de cuánto producto agroquímico es rociado en la población y en los cultivos. Tampoco existe información certera de la cantidad de personas afectadas por los mismos ya que son escasos los informes toxicológicos correspondientes.

Tras la sanción de la Ley 11273, en el año 1995, fue incesante el incremento del uso de agroquímicos, tanto en concentración como en cantidad. Este hecho incuestionable obedeció no sólo al aumento del área dedicada a la agricultura sino a la igualmente incesante aparición de las llamadas "resistencias", mecanismos de la naturaleza que reproduce sus ejemplares más "resistentes" frente a la agresión externa, lo cual ha generado una carrera entre agroquímicos y las llamadas "plagas", sin un final predecible, en la cual el entorno medioambiental y dentro de éste, los seres humanos, no resultan meros espectadores.

Según un informe de CASAFE (Cámara de Sanidad Vegetal y Fertilizantes) en el año 2012 en la Argentina, el 64,26% de los pesticidas facturados fueron los herbicidas, y de ellos el glifosato tuvo un aumento del 24% en formulaciones sobre todo más concentradas.

Un trabajo realizado en el 2019 por el Ingeniero agrónomo Javier Souza Casadinho, “Plaguicidas altamente peligrosos en el ambiente” pone en evidencia que, en nuestro país, de los 433 ingredientes activos de plaguicidas registrados, el 29% se encuentran dentro del listado de plaguicidas altamente peligrosos confeccionado por la Red Internacional de Acción en Plaguicidas. Además 107 plaguicidas se encuentran prohibidos o no regulados en otros países.

Estudios de laboratorio y de campo, realizado por Universidades han demostrado en todo el mundo el carácter contaminante -en distinto grado- de los agroquímicos.

Investigaciones locales demuestran la vinculación entre las aplicaciones de pequeñas dosis de herbicidas catalogados como Clase IV, entre ellos el Glifosato, y la generación de múltiples malformaciones en vertebrados. La investigación del equipo del Dr. Carrasco del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA es tan sólo una entre tantas de las que se vienen realizando en nuestro país y que advierten sobre la particular incidencia de los agroquímicos sobre toda la vida y, en especial, por analogía, sobre aquellas especies que son compatibles con la nuestra.

La insistencia de las organizaciones ambientalistas es una señal de la permanente lucha contra la depredación derivada de la concentración y extranjerización de riquezas.

Es hora de parar el negocio del veneno.

Edición: 4110

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