El día de la bandera
Publicado: Lunes, 27 Febrero 2017 20:06
El día de la bandera

Por Carlos del Frade (APe).- -En este momento que son las seis y media de la tarde se ha hecho salva en la batería de la Independencia y queda con la dotación competente de los tres cañones que se han colocado, las municiones y las guarniciones. He dispuesto para entusiasmar las tropas y a estos habitantes, que se formen todas aquellas y las hablé en los términos de la copia que acompaño. Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer celeste y blanca conforme a los colores de la escarapela nacional -escribió Manuel Belgrano, el dirigente político más claro que tuvo aquel momento fundacional. Fue el cura Navarro el que bendijo la bandera: “Venced a los enemigos interiores y exteriores para que América fuera templo de la independencia, la unión y la libertad”, fue el juramento auspiciado por el sacerdote. Junto a él estuvo quien se constituiría en el otro referente popular de los primeros años de la revolución, Emeterio Celedonio Escalada y Palacios, nacido en Rincón de Soto, Logroño, provincia española de La Rioja, el 31 de agosto de 1762. Celedonio había estado desde 1780 en la Banda Oriental y en febrero de 1811 había participado del llamado Grito de Asencio, la proclama de liberación de los uruguayos, como comandante de Blandengues de Soriano. Incluso Escalada se insurreccionó contra el gobierno porteño y en abril de aquel año constituyó el primer cuartel general revolucionario en la “Capilla Nueva” de Mercedes. Celedonio, auténtico pionero de la revolución, como lo llama el investigador Nelson Caula, en su imprescindible “Artigas ñemoñaré”. Belgrano decide que Celedonio Escalada se convierta en comandante militar del Pago de los Arroyos. Lo interesante de estos detalles de la historia rosarina es la adhesión de los pobladores del viejo Pago de los Arroyos a las ideas de Belgrano, Navarro y Escalada. Son los primeros líderes que consiguen convencer a los habitantes de estos arrabales del mundo para que sigan un proyecto colectivo de transformación. “La repartición de las riquezas hace la riqueza real y verdadera de un país, de un estado entero, elevándolo al mayor grado de felicidad, mal podría haberla en nuestras provincias, cuando existiendo el contrabando y con él el infernal monopolio, se reducirán las riquezas a unas cuantas manos que arrancan el jugo de la patria y la reducen a la miseria”, era el pensamiento político económico de Belgrano de toda su vida. La misma idea que propuso a Mariano Moreno a la hora de sintetizar lo que después sería el Plan de Operaciones de agosto de 1810 y la que terminó condenándolo a la miseria y al olvido cuando la revolución fue reemplazada por las relaciones carnales entre la burguesía porteña y los intereses del imperio inglés. Libertad e igualdad para que después haya felicidad y seguridad, eran las consignas del artiguismo que se encarnaban en el cura Navarro y en Celedonio Escalada. Y un sujeto social: “los más infelices serán los privilegiados”. Aquella primera bandera que fue causal de amonestación para el primer triunvirato, en realidad, sintetizaba las otras banderas, independencia, lucha contra la riqueza y destino común con los otros pueblos de América del Sur. Esas banderas fueron abrazadas por el pueblo rosarino y decenas de ellos sangraron por hacerlas realidad. El proyecto colectivo inconcluso del pueblo rosarino está en aquellas banderas. El silencio sobre esas ideas políticas condena a las nuevas generaciones de rosarinos a ignorar el sentido colectivo que alguna vez conmovió esta tierra. Rosario seguía siendo un lugar poblado por rebeldes. Belgrano, Navarro y Escalada expresaron ese espíritu levantisco como lo había calificado el gobernador santafesino puesto a dedo por el virrey. Años más tarde, el Pago de los Arroyos sería incendiado, justamente, por la perdurable adhesión de sus pobladores a las ideas revolucionarias de Artigas. De esto tampoco dio cuenta la historia oficial. Fuente: “Los caminos de Belgrano”, del autor de esta nota.Edición: 3341  

La intervención de la Vigil
Publicado: Viernes, 24 Febrero 2017 13:46
La intervención de la Vigil

Por Carlos Del Frade (APe).- El 25 de febrero de 1977, el Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, a cargo de Leopoldo Fortunato Galtieri, dispuso la intervención de la Biblioteca Popular “Constancio C. Vigil” y sus escuelas. Una de las experiencias populares más extraordinarias en toda América del Sur era aplastada por aquella decisión. 80 mil libros desaparecieron, como también los bienes muebles e inmuebles, las tierras, playas y hasta un telescopio fueron apropiados por los delincuentes de guante blanco, los verdaderos titiriteros de la noche carnívora. El interventor fue el comisario Ramón Telmo Alcides “Rommel” Ibarra, el jefe del servicio de informaciones de la policía rosarina donde, entre 1976 y 1979, mil ochocientas personas sufrieron torturas y humillaciones varias. La excusa fue la supuesta corrupción institucional. La realidad fue que debían extirpar del corazón del barrio Tablada, en el sur rosarino, aquella construcción colectiva de superación individual y comunitaria. La investigadora Natalia García, en su notable estudio “Archivos y memorias. El Caso “Vigil” y el corpus (re) aparecido”, señala que el expediente judicial Nº 436/77 caratulado “Biblioteca Vigil s/Operaciones de Liquidación”, se abrió en 1977 con una veintena de querellantes, hecho que generó la llamada “Intervención normalizadora” Nº 0942/77 dictado por el entonces gobernador de facto Jorge Desimoni. La normalización se puso en marcha con la toma de posesión de sus instalaciones el 25 de febrero de 1977 efectivizada por personal de servicios de seguridad (policial y militar) y civiles profesionales (contadores, abogados y escribanos). Tras solo 49 días hipotéticamente destinados a regularizar los pasivos contables, investigar posibles ilícitos cometidos por la CD, y garantizar la continuidad de la gran obra popular, finalmente se declaró la liquidación de su patrimonio y el traspaso del control institucional desde la Marina al Ejército. La Resolución N° 202 puesta en vigencia el 15 de abril de 1977 fue el marco legal que habilitó su destrucción material; sus valiosos bienes muebles e inmuebles fueron quemados, desmantelados, destruidos, abandonados y subastados en remates viciados y ventas fraudulentas. Para García, “estas acciones habilitan denominar el proceso liquidatorio como un caso particular de genocidio cultural susceptible de penalidad en la figura de delitos económicos imprescriptibles. Asimismo, el pathos intervencionista se inscribe como delito de lesa humanidad en rigor de la detención ilegal y desaparición forzada de ocho miembros de la CD la madrugada del 10 de mayo de 19776. La articulación de ambos se significa gravemente al comprender que los dirigentes desaparecidos estaban en condiciones jurídicas de avalar los procesos contables y financieros, refutar una acusación de malversación de fondos y velar por el cumplimiento transparente del injustificado proceso de quiebra y extinción de los bienes tasados en cifras millonarias, según lo detallaremos a propósito del seguimiento del ya mencionado expediente judicial”, sostiene la investigadora. Agrega que el sistema escolar de Biblioteca Vigil resultó la única estructura institucional que la intervención liquidadora sostuvo hasta la transferencia de las escuelas al ámbito de la enseñanza pública provincial en 1980 y bajo la denominación “Complejo Pedro de Vega”, intentando operar como último borramiento de su identidad y reconocimiento populares. “En tal sentido, señalar la conservación edilicia y permanencia de la enseñanza formal, lejos suponer una continuidad de la experiencia educativa vigente hasta la intervención. Empíricamente, las rupturas se inscriben en el cierre y desmantelamiento de las bibliotecas pedagógicas especializadas, laboratorios, gimnasios y comedor escolar; supresión del sistema de becas asistenciales; expulsión de los “directores de curso”8 (para el nivel medio); clausura de los gabinetes psicopedagógicos y el servicio médico integral. Desde ya, la desaparición del conjunto de dispositivos materiales y simbólicos, inéditamente orientados a los sectores más vulnerables de la ciudad, reinstalaron un escenario escolar fuertemente segmentado y vaciado de contenidos socialmente significativos que ciertamente caracterizó al periodo en cuestión”, agrega Natalia García en su valioso texto. Señala que focalizando en el Instituto Secundario, “resulta prioritario connotar el desplazamiento y reemplazo de sus directivos obligados a presentar la renuncia indeclinable una vez dictada la liquidación patrimonial. Específicamente, Rubén Naranjo fue sustituido en su cargo de rector por Carlos Sfulcini, y la vice dirección a cargo de la Prof. Elba Parolín quedó en manos del psicólogo Raúl Pangia. En lo que respecta a la coordinación de todos los niveles escolares, el reconocido pedagogo Mario López Dabat fue desplazado en su función de Director del Departamento de Educación. En rigor, el espacio en su conjunto dejó de existir como tal; en adelante, la gestión del complejo educativo quedó a cargo de Alcides Ibarra, especialmente enviado desde el Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe como “asesor pedagógico”. Cuarenta años después, Ada Naranjo, hija de uno de los principales impulsores de aquella inolvidable gesta popular, el artista y militante social Rubén Naranjo, recuerda algunas postales existenciales de lo que comenzó a sufrir en la escuela secundaria de la Vigil después de ese 25 de febrero de 1977. Ada tenía quince años, cursaba tercer año y fue testigo de los profesores echados, de los que renunciaron y los que llegaron: “El nuevo Profesor de Matemáticas entraba al curso, caminaba hasta el escritorio y allí apoyaba su revólver…Mi padre fue perseguido por lo que tuvo que exiliarse mientras que los directivos fueron todos detenidos en la misma noche y quedaron presos durante nueve meses”, recuerda. Al año siguiente, Ada fue al Normal 2: “Delantal blanco con tablas. Medias marrones y zapatos negros. Comenzaron a llamar a las alumnas por año y división para que pasaran a los salones. Quedé sola en ese patio gigante. Nadie me llamó…cuando me aceptan empiezo a sufrir otras experiencias. Una profesora de Lengua daba “El poema de Mío Cid”. Empiezo a decir algo. Me dice que me calle…y les dice a todo el curso que yo venía de una escuela subversiva, que era peligrosa y que decidió mandarme a marzo”, apunta Ada. La marca de la Vigil era sinónimo de castigo para ella pero, en el fondo, también, significó su resistencia. La cooperación, la solidaridad y el amor a la libertad que aprendió en La Vigil siguieron vivos en ella y pudo gambetear el terrorismo de estado. Cuatro décadas después, el barrio Tablada pelea por recuperar aquella señal de vida democrática y trabajadora que fue la maravillosa experiencia de la Biblioteca Popular “Constancio C. Vigil”. Fuentes: entrevistas del autor; “Archivos y memorias. El caso “Vigil” y el corpus (re) aparecido”, de Natalia García. Edición: 3340

El oeste rosarino
Publicado: Lunes, 20 Febrero 2017 13:17
El oeste rosarino

Por Carlos del Frade (APe).- El cielo parece a punto de explotar. Las nubes vienen cargadas. Hace mucho calor en uno de los costados del oeste rosarino, cerca de la vía, en barrio Ludueña. Las sillas están afuera. Adentro del centro comunitario no es sencillo. Va llegando la gente. Pibas y pibes militantes de distintas organizaciones sociales que le ponen el cuerpo a una realidad hecha a imagen y semejanza de la concentración de riquezas en pocas manos. Más allá de los números de ficción, el trabajo estable y en blanco sigue siendo una quimera en los arrabales de la ex ciudad obrera. Allí, en esas calles de tierra, la informalidad es la regla y también, como desde hace años, los espacios callejeros están en disputas por bandas de pibes que, hasta no hace mucho, compartían la primaria, alguna copa de leche y platos de comida. El sistema gana dinero con las armas y el narcotráfico. Y el estado se encuentra presente de manera corrupta a través de la comisaría 12. Juega a favor de la banda “del Gustavo”, el que ordena los transas, el que marca el límite de ellos o nosotros. Mujeres y hombres, también militantes de toda la vida, escuchan y apoyan desde el profundo amor para con el otro, en la convicción de que el ser humano es mucho más que un consumidor de sobras del privilegio de unos pocos. El cielo ya no espera más. Llueve sobre el costado oeste rosarino pero hay tristeza, bronca, desesperación pero también ganas de resolver la cuestión de manera colectiva. Hace poquito tiempo lo mataron a Kevin por la espalda y en ese lugar que debe servir para multiplicar lo mejor de la vida, lo velaron, como lo hicieron, recuerdan, por lo menos con otros diez muy parecidos a Kevin. Un papá dice que ya decidió armarse. Que va a vender la heladera para comprar un fierro y que no quiere estar regalado por esas calles de tierra. Pide que se lleven a la pibada entre los 16 y los 22 años de campamento para sacarlos de circulación por lo menos por un mes hasta que baje la bronca. Porque si no, habrá nuevas muertes. Una mujer le dice que ese no es el camino porque es necesario que haya un pronunciamiento político por todo lo que está pasando en Ludueña. Por los grandes medios de comunicación, los ministros dicen que bajaron la corrupción policial y el número de homicidios en el Gran Rosario y Gran Santa Fe. En los barrios, la gente busca ocultar a las pibas y los pibes de una venganza que se respira y palpa a cada instante, entre las calles de tierras, las vías por donde ya no circulan los tres que antes llevaban a la gente con sus sueños de progresar en la Argentina del pleno empleo. En esos tiernos y rebeldes sitios de la geografía íntima rosarina, saben que la policía está del lado de los transas. Que el estado siempre está presente pero de manera corrupta. Hay pibas y pibes que deben esconderse. Porque vieron algo que no conviene para la banda que se ufana de su poder de fuego, de sus complicidades con la 12. Hace treinta años atrás, esa zona era un barrio de trabajadores metalúrgicos, portuarios y de la construcción. Hoy es otra cosa. Difícil de definir. Hay una leyenda barrial que vincula a uno de los represores de la noche carnívora del terrorismo de estado con el origen del negocio narco en barrio Ludueña. Gambetas a la justicia a pura impunidad. Muy cerca de allí, sin embargo, la escuelita fundada por el padre Montaldo continúa multiplicando esperanzas. En el mosaico roto de la realidad rosarina, los negocios mafiosos siguen cobrándose la vida de las pibas y los pibes. Y, al mismo tiempo, decenas y decenas de personas, chicas y chicos, medianas y grandes, insisten en poner amor, compromiso y construcción colectiva, a pesar de las densas complicidades que intentan vampirizar el último aliento de esperanza. Fuentes: Entrevistas propias del autor de la nota. Edición: 3336

Morena me lo rompió
Publicado: Miércoles, 15 Febrero 2017 13:22
Morena me lo rompió

Por Silvana Melo (APe).- La asimilación del valor de la vida de Morena, de un año y medio, y de un smartphone –de extrema fugacidad tecnológica- es una síntesis de la ferocidad sistémica. Tener o no es la diferencia entre la vida en sociedad o la muerte periférica. Tener o no incluye o excluye. Es determinante. Rousseau estuvo convencido de que todos los males de la sociedad moderna –fundamentalmente la desigualdad- nacen en la cuna de la propiedad privada. Un teléfono es capaz de suplir pertenencia y de generar un sentimiento de inclusión capitalista en quien difícilmente pueda asomar de su ghetto barrial si no es para un destino de cárcel o de muerte. Tal vez sea éste el rayo que atravesó al chico de 16 años –ya convertido en padrastro para la prensa- que mató a Morena, de un año y medio, a golpes. La vida de Morena se volvió apenas un detalle en ese mundo de seminiño en Taboada, un pueblo del profundo Santiago del Estero. Lejos del corazón del mundo. Y de la oficina de dios, que no anda sabiendo mucho de federalismo. Porque lo que construía sentido en la vida de ese adolescente era el teléfono celular. La marca feroz del capitalismo en su vida desierta, que no tiene antes ni después. Sino que es esa pertenencia. En un pedazo de país donde la mitad de la gente es pobre y el 80 por ciento es manipulada por un estado leviatán que da trabajo y lo quita con voluntad feudal, el sistema crea miserables monstruos. Ni siquiera Minotauros o dragones. Pobres monstruos capaces de matar a palazos y patadas a Morena de un año y medio porque "jugaba con mi celular, lo tiró al piso y me lo rompió”. Me lo rompió define brutalmente la propiedad y la individualidad. Me lo rompió determina que Morena, de un año y medio, le ha roto intencionalmente acaso el único objeto valioso que lo convertía en propietario y que lo definía como sujeto. Los privilegiados del sistema tienen muros, alambres electrificados, pitbulls, alarmas y policías en garitas. El pobre monstruo, crío recién asomado al infierno, no tenía cómo pagar una batería securitaria que lo defendiera del juego torpe de Morena, de un año y medio, que jugó con su celular y “me lo rompió”. Ambos fueron niños en un instante. Pero él se volvió miserable monstruo de este mundo. Descarte para la cárcel porque ya es imputable. Y, en un futuro seguramente cercano, huesos para la basura. Morena no pudo ser. Su madre, su padrastro de 16 años, sus tíos, decidieron esconder el entorno atroz de su muerte. Pero la mentira duró nada. Y la muerte sigue girando por las siestas hirvientes de Santiago del Estero. Donde un celular concede identidad y trascendencia. Conecta con el ombligo del mundo. Y crea pobres monstruos. Como en el ombligo del mundo. Usina del capitalismo que lo tuvo como protagonista mientras pudo digitar su celular. Hasta que Morena me lo rompió. Edición: 3334

Compañera del alma
Publicado: Domingo, 12 Febrero 2017 01:14
Compañera del alma

(APe).- Se fue Adriana, quién sabe detrás de qué quimeras. Ella sabía de territorios en los que ya no se cree tanto. Ella está segura de estar en la nube que merece, a mano izquierda según se va al cielo, como canta Serrat. Está segura porque ella soñó un paraíso comunitario, esa nueva sociabilidad humana que compartía con Alberto como última ilusión a perseguir. Lo soñó en el cielo, con dios o Dios pellizcando los panes y multiplicándolos para que alcancen para todos y el hambre deje de ser el crimen atroz que es. De todas maneras, sabe Adriana (en la nube donde está) que estamos enojados. Que no perdonamos a la muerte enamorada, no perdonamos a la vida desatenta, no perdonamos a la tierra ni a la nada. Porque ella también empuñaba el alma cuando escribía. Cuando sembraba su puntillosa y organizada terquedad en estos mundos. Y no es justo. No es justo que se esté yendo así y dejándonos tan solos. Ella, que se vino del Uruguay pero nunca abandonó el botija y el ta con el que concluía las frases. Ella, que era actriz, que era dramaturga, que ganó todos los premios, que le tocó el timbre a la viuda de Miguel Hernández en Madrid y no le cerró la puerta en la nariz, que ya se parecía con Cristina Banegas de puro compañera, de puro hermana. Ella que organizó brujas con las pibas de Pelota de Trapo. Ella que disciplinó con mano de hierro la administración de Pelota de Trapo. Ella que militó en la Parroquia de la Santa Cruz. Ella que se recluía en la Atlántida, su minúsculo continente escondido en la playita uruguaya. Ella que le apostó a la vida rabiosamente. Que iba y venía por el Río de la Plata porque era de allá pero era nuestra. Cabalmente nuestra. Talentosa, brillante, nos encuadró para organizar el primer Concurso de Crónicas de Infancia “Alberto Morlachetti”. Y ahora es el segundo y ella se fue, quién sabe detrás de qué quimeras. Vientos del pueblo me llevan,vientos del pueblo me arrastran,me esparcen el corazóny me aventan la garganta. Cantaba el Miguel Hernández que ella escribió con Villanueva Cosse y que estuvo en cartel hasta ayer no más. Hasta antes de que la vida se acabara. Un pájaro lleno de pájaros es Adriana Genta. En vuelo, como se debe. Planeando sobre todo, compañera. Porque después del amor, la tierra. Después de la tierra, nadie. Y nosotros, que nos quedamos tan solos. Edición: 3331

El facho mediocre
Publicado: Jueves, 23 Febrero 2017 12:33
El facho mediocre

Por Alfredo Grande (APe).- Cuando José Ingenieros escribe “El hombre mediocre” en realidad hace un análisis político e institucional de la mediocridad. O sea: de la lógica de lo intermedio, de lo que se queda a mitad del camino. Versos tangueros que afirman “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser” señalan al que “vuelve vencido a la casita de los viejos” o se burlan porque “en tu esquina rea cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel”. La mediocridad es la marca de lo que pudo haber sido pero ya nunca será. No se arrastra, pero tampoco vuela. Ni lombriz, ni cóndor. Freud las denominó “honestas medianías”. Aunque lo de honesto está por verse, la medianía es eso: la mediocridad. Por lo tanto, no pienso que la crítica incisiva de Ingenieros sea un elogio a un elitismo aristocratizante. Pienso que es un análisis de la institución (o sea la lógica) de la mediocridad. “Daba para más, se quedó a mitad del camino”, “el que nace barrigón es al ñudo que lo fajen”, “lo que natura no da, salamanca no presta”, “¿a quién le ganaste?”, “el que nace para pito nunca llega a ser corneta”, “se agrandó chacarita”, “piojo resucitado”, “aramos dijo el mosquito”, “te la creíste”. Son todas formas de señalar la mediocridad y los vanos intentos de negarla. Nadie se pone ese sayo, y es más fácil ver la mediocridad en el ojo ajeno, que la estupidez en el propio. La mediocridad y aquellos que la encarnan, o sea, las legiones de mediocres que nos rodean, tienden a fascinarse con los ricos, los famosos, los ganadores, las estrellas, los sex simbol, los politic simbol, etc. Los mediocres tienen una gran facilidad para mimetizarse, para ser siempre más papistas que el Papa, para sabérselas todas sinhaber aprendido ninguna. Desde ya, lo mediocre nos habita. Nos parasita. Nos paraliza. Nos angustia. Nos irrita. Somos mucho más mediocres de lo que deseamos. Sin embargo, si hacemos un profundo análisis de nuestra implicación con la mediocridad, empezamos el lento camino de enfrentarla. No dejaremos de subir al peñasco, aunque como a Sísifo, al llegar se nos caiga la piedra. Y los proyectos. Y los sueños. Y los amores. No siempre podremos volver a empezar. Pero al menos, aunque sea una vez en la vida, decidimos empezar. Sabiendo que nos somos cóndores, podremos disfrutar de su vuelo. Cuando escucho a Pavarotti cantar Nessum Dorma, pienso que si Dios existe, seguro que es tenor. El peligro es la negación absoluta de la mediocridad propia. Esa negación toma la forma de una idealización extrema de la carencia para que sea camuflada como exceso. El rugido del ratón. En la cola del león, todos son leones. Pero en la cola de la hiena, del carancho, de las ratas (y no me refiero a animales, sino a modos de existir) nadie quiere verse como hiena, carancho o rata. La mediocridad no es seria, por eso opta por un exceso de solemnidad. Para disimular. Entonces se muestra como es: ridícula. Petulante. Pedante. Soberbia. En esta Argentina cuyo himno habla de la “noble igualdad”, cuando si algo no tiene la nobleza es justamente igualdad, la mediocridad forma parte del crónico cambalache. La palabra que reemplaza a mediocridad es berreta. Trucho. El significado es igual. Es la mona que se viste de seda (o el mono) y mona y mono se quedan. Es el nuevo rico, que copia los modales, las costumbres, los prejuicios, pero llegó tarde al banquete de los poderosos que está servido hace siglos. La clase media es mediocre. Es berreta. Es trucha. El proletario que deviene empresario, el proletario que no quiere unirse a los proletarios sino a los propietarios, siguiendo la profecía menemista, es mediocre. Cuando se dice que los trabajadores no tienen conciencia de clase, es la marca de la mediocridad de clase. Y la derecha que supimos conseguir y no pudimos combatir, es absolutamente berreta. Hace tiempo la definí como “fascismo de consorcio”. El componente de masas del fascismo está ausente. Hitler en su delirio genocida podía hablar de la “raza superior”. Por un tiempo tuvo con que sostenerlo, ideología y gestapo mediante. Como señala Wilhem Reich, lo insoportable es aceptar que las masas alemanas deseaban el fascismo. En el fascismo de consorcio, las únicas masas que se dejan arengan son copropietarios, vecinos, especialmente de edificios de pocos departamentos. Las administraciones de los edificios de propiedad horizontal, muchos encargados de esos edificios, practican expensas tras expensas, el fascismo de consorcio. Algunas asambleas de propietarios son progroms. Pero hasta allí llegan. Techo bajo. Algunos, por razones que no hacen a la condición del trabajo, hasta pueden ser dueños de radios, centros culturales, etc. Pero la inmensa mayoría tiene un radio de acción muy acotado. Hablar de derecha es encubridor. Y mediocre. Decir Partido Conservador era menos encubridor. Solo cabía aclarar que era conservador de privilegios y canonjías. O sea: conservador de toda injusticia: económica, cultural, política, alimentaria. Una conserva reaccionaria. Pero, quizá porque haya sido una idea mía, prefiero “fascismo de consorcio”. Porque el significante “fascismo” no queda escamoteado. Camuflado. Tapado. Maquillado. Queda cualificado, porque es necesario no confundirlo con el fascismo de un Duce o un Fuhrer. El fascismo de consorcio es el fascismo liderado por un facho mediocre. Que nunca aceptará siquiera que es testaferro de todas las derechas. Que gobernando por votos y reinando por decretos, dice que es para todos cuando es obvio que no solamente es para pocos, sino que esos pocos son parásitos. Lobistas, fauna terratenientes, estafadores financieros. Caen subsidios de 4000 pesos mensuales, y se subsidia con miles de millones a sojeros, empresas de electricidad, mineras y cuanta canalla estafadora aparezca. El facho mediocre exige ser visualizado como el verdadero demócrata. Y en parte, como toda razón represora, tiene razón. Porque el fundante de la democracia burguesa es fascista. ¿Un fascista no es acaso un liberal asustado? Ahora no solamente no están asustados, sino que están entusiasmados. Hasta se permiten coquetear con la sonrisa de papá. Ahora mal: la canalla que no solamente posibilitó, sino que auspició la llegada del facho mediocre, es tan mediocre y tan facha como él. Quizá le dure un tiempo el botox democrático, representativo, republicano, federal. Pero ahí está el lacerante recuerdo de la Alianza Anticomunista Argentina, (no hablemos mas de triple A) parida del útero de un gobierno nacional, popular y peronista, para no albergar ilusiones sobre la eternidad del botox. Tengamos algo en claro, por el amor de Freud o de Dios, que para mí es lo mismo. Si la unión de las izquierdas no puede, no sabe, no quiere, enfrentar al fascismo de consorcio y al facho mediocre, entonces habrá más penas y más olvidos, y el gordo Soriano seguirá teniendo razón. La mediocridad también habita en las izquierdas. Y enfrentar esa mediocridad es hoy, una de las formas en que la revolución siga siendo un sueño eterno. Edición: 3339

Ese odio de papá
Publicado: Miércoles, 22 Febrero 2017 12:33
Ese odio de papá

Por Claudia Rafael (APe).- Santiago tenía tres años. Verónica, nueve. Luciana, 11 y Marcos, apenas uno más. Sus vidas no valen nada. Sus vidas ya no son. Su padre, ese hombre que aportó su ADN, que tributó sus gametas para que ellos cuatro fueran, hizo lo que alguien que ama no haría jamás. ¿Qué habrán pensado cuando las chispas del odio se encendieron en los ojos de “papá”? ¿Qué habrán sentido cuando viró una y otra vez sobre sí y arrojó cuchilladas a sus cuerpos? ¿Cómo habrán procesado esos instantes de dolor extremo cuando quien ejerce la crueldad, alguna vez, muchas quizás, los abrazó? ¿Quién, de ellos cuatro, habrá recibido el primer golpe? ¿O habrá sido su mamá? ¿Alguno de los cuatro se habrá escondido? ¿Alguno habrá intentado interponer algún mueble entre sí mismo y el portador de la muerte? ¿O no habrán tenido tiempo de nada? ¿Cómo se tramitan esos segundos de incomprensión? ¿Alguno de ellos habrá intentado resistir? ¿Rebelarse con uno, tres o infinitos alaridos? ¿Alguna vez el asesino le habrá dicho a Marcos, el nene de doce, que hay que ser machos y que los machos vociferan y golpean? ¿Alguna vez le habrá gritado “no llores, pibe que no es de hombres llorar”? ¿Alguna vez habrá tenido un gesto de ternura, una caricia para con ellos cuatro? ¿Les habrá cantado o les habrá contado una historia? ¿Habrá pateado la pelota con ellos? ¿Habrá construido un barrilete? ¿O habrá sido una sucesión de sensaciones de terror superpuestas unas con otras a lo largo de los años? ¿Cuántos segundos transcurrieron entre las cuchilladas y la explosión de la garrafa? ¿Los roció, como dicen los medios santiagueños, con nafta antes de hacer que la garrafa estallara la vida y convirtiera en muerte la historia? Si así fue, ¿habrán sentido el olor adormecedor de ese líquido mientras corría por su piel? ¿Cómo se va transformando una persona en un ser despreciable y sanguinario? ¿De qué manera la sociedad va cincelando sobre seres que alguna vez en su historia fueron niños como Marcos, Santiago, Verónica o Luciana los latigazos del horror? ¿Con cuáles modos la violencia sobre la propia condición humana se inocula para que emerja con la fuerza de una explosión de muerte? ¿Cuánto tiempo se macera el desprecio por la vida? ¿Con cuáles herramientas la sociedad va perfeccionando la impiedad y taladrando sobre la piel de las personas la capacidad infinita de ser atroces y demoledoramente crueles? ¿Hay acaso límite para la brutalidad? ¿Cuánto tiempo habrán debido tolerar los cuatro niños los zarpazos y el fuego del espanto proferidos por ese hombre al que la sociedad, las instituciones, el estado, los organismos de las estructuras inventadas por el pacto social decidieron que se llamaba “papá” y que por eso mismo hasta derecho de ponerle fin a sus vidas le otorgó al mirar para otro lado? Cuatro nenes y su mamá fueron asesinados en una casa de la Manzana 25, Lote 3 del Barrio Villa del Carmen de la ciudad de Santiago del Estero. Y la condición humana fue herida irremediablemente de muerte. Pinturas: Oswaldo Guayasamín Edición: 3338

Dar para que no roben
Publicado: Martes, 21 Febrero 2017 12:02
Dar para que no roben

Por Ignacio Pizzo (*) (APe).- La desnutrición es una guarda que se teje fibra por fibra con la singular perversión de quien la decide. Desnutrición, palabra que al parecer se ha caído de los diccionarios argentinos, y la ciencia estadística presumiblemente la erradicó, porque la macroeconomía es la que aporta evidencia en números. Entonces el hambre como palabra aguda, urticante, simplemente se deshace aunque como crimen de estado se siga planificando. Las pericias no alcanzan porque los planificadores se dedican a borrar pruebas. La Nación publica: “erradicar la desnutrición infantil”, el párrafo inicial dice que bajar la edad de imputabilidad es tema de especialistas, el cuerpo de la nota asocia desnutrición con criminalidad al utilizar azarosa y sesgadamente datos como por ejemplo, que en el año 2000, el doctor Abel Albino, de CONIN Argentina, solicitó a una jurista un estudio sobre la relación entre criminalidad y desnutrición del que surgió que el 80% de los grandes criminales de Mendoza habían sido desnutridos de segundo y tercer grado” (1). Es decir, que a sabiendas que cada año previo a elecciones el slogan de bajar la edad de imputabilidad resuena cual voz de pregón en calles desoladas, alguna vez alguien detecta que podría ser que no haga falta, mejor dar de comer a edades tempranas para no crear futuros criminales. La línea que liga a modo de ecuación desnutrición y delito, vale decir desnutrido hoy, delincuente mañana, imputa al supuesto criminal desnutrido y no al crimen del hambre. El crimen es el hambre, se planifica como muerte lenta, como irrefutable genocidio contemporáneo. Monstruo que estrena día a día una nueva cabeza, para perfeccionarse y sostener el orden capitalista caníbal. Jean Ziegler, miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, repite a sus 80 años que el hambre es la masacre más escandalosa del mundo. Sostiene que quienes la planifican son las 500 sociedades transcontinentales privadas que, según datos del Banco Mundial, controlan el 52,8 por ciento del producto mundial bruto. Su valor patrimonial es igual al PBI de 130 estados. Son grupos financieros que detentan un poder mayor del que jamás haya tenido un emperador o un Papa (2). Explicaba en 2015 que cada 5 segundos un niño menor de diez años muere de hambre. Son 57.000 personas las que mueren de hambre cada día. Al menos 1.000 millones de personas son gravemente invalidados o sufren secuelas graves por la desnutrición. La agricultura mundial podría alimentar a 12.000 millones de personas. Somos 7.000 millones. Para más evidencia, se sabe que alrededor de 795 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Eso es casi uno de cada nueve personas en la tierra (3). La nutrición deficiente es la causa de casi la mitad (45%) de las muertes en niños menores de 5 años - 3,1 millones de niños cada año (4). Pruebas no faltan para imputar a los mentores del hambre, mas no aparecen tribunales que se animen a citar y condenar a los criminales de lesa humanidad, que lucen esbeltos y exitosos frente a cámaras, o bien se mueven en las sombras y ordenan a dedo el destino de pequeños que simplemente esperan que caiga una lluvia de bendiciones. A cambio de condenarlos, los votamos o los envidiamos. Como gran masa anestesiada escondemos detrás de nuestras selfies la falta de valor para generar indignación y acción. Inevitablemente seremos cómplices si como sociedad permitimos esconder y encerrar bajo el apartheid de las villas a los niños jinetes del barro. Mientras gozamos del entretenimiento, nos quitan -hambre mediante- a nuestros pequeños y jóvenes, vale decir hambre, tiros de 9 milímetros, o apuntando a la cabeza con humo de pasta base. Conectar desnutrición con criminalidad, y pensar en dar de comer para que no roben, es el proyecto de un parte de la sociedad que teme las consecuencias de sus propios arrebatos. La teoría del desnutrido criminal responde a los designios de quien, culpable frente a sus deidades, coloca al hambre como mero diagnóstico médico o como terreno del derecho penal, quita el marco político, con la no inocente intención de desligar la responsabilidad de la inseparable díada Estado-Empresas, que se sientan a degustar banquetes mientras descartan niños excedentes como saldos que no cotizan en bolsa. (*) Médico generalista. Casa de los Niños, Fundación Pelota de Trapo. Fuentes (1) La Nación 26/01/2017.”Erradicar la desnutrición Infantil. (2) 26 junio 2015 - Cuba debate. (3) FAO 2015. (4) Series sobre salud y nutrición maternal, y Nutrición Infantil, Lancet, 2013. Edición: 3337

La incapacidad de hablar
Publicado: Jueves, 16 Febrero 2017 13:50
La incapacidad de hablar

Por Bernardo Penoucos (APe).- Ellos y ellas hablan, hablan diciendo con el lenguaje hablado o hablan diciendo con el cuerpo, hablan desde la mirada lejana o hablan gritando desde un pedacito de patria que, las más de las veces, sigue ensombrecida y sin respuesta. Los niños que transitan muchos de los hogares convivenciales y los jóvenes-niños que transitan los institutos, los programas y, lastimosamente, las cárceles nuestras y hacinadas de cada día, también hablan, hace rato que hablan y que dicen, y que nos avisan y que nos explican; mas las respuestas devienen, históricamente, en acartonados programas, en focalizadas intervenciones, en políticas herméticas y cortoplacistas que poco han entendido y sentido sobre esas otras construcciones sociales que también existen y mucho en los márgenes de los centros urbanos. Que ha ganado la palabra inseguridad por sobre la de integración es una verdad revelada a los cuatro vientos, es una certeza que se sigue plasmando en discursos, en prácticas y en proyecciones. El joven que desde su primera institucionalización se plantea un rumbo contrahegemónico será catalogado como disfuncional, como por fuera del orden, como no correspondido por una cadena de producción que necesita homogeneidad, eficacia y optimización en los resultados. Entonces será el revoltoso de la primaria, el raterito del barrio, el consumidor de la esquina o el temido de las instituciones; pero él ya venía hablando, hablaba cuando llegaba tarde a la escuela o hablaba cuando dejaba la escuela, hablaba cuando construía sus vínculos desde la violencia y hablaba cuando en un abrazo se fundía y se quedaba dormitando en otra realidad posible, hablaba cuando decía lo que quería y hablaba cuando decía que no podía, hablaba cuando se fumaba un porro en el baño o hablaba su cuerpo cuando, por trabajar hasta tarde, se desplomaba en la clase de la mañana. ¿Se puede pensar una política pública sólo desde la verticalidad de un poder político concentrado?¿Se puede construir un lenguaje de programa social orientado hacia quienes, desde su lenguaje, poco han sido escuchados? Siguen abarrotándose los hogares, los institutos y las cárceles, los cuerpos que las pueblan son los cuerpos nacidos en el lodo de la historia, en los patios traseros, en las sombras de un sistema que no para de escupir lo no correspondido, lo desajustado, lo otro. Se siguen construyendo muros ideológicos y muros de cemento, los niños se lavan su ropa en los institutos y se lavan su rabia en un llanto solitario y en una palabra que nunca o casi nunca llega al receptor, los pibes que se amontonan en las cárceles de la Provincia, la mayoría de los pibes que se amontonan en las cárceles de la Provincia ya había pisado un instituto antes de llegar al sistema penitenciario de adultos: ¿Dónde quedaron sus palabras de antes? ¿Donde sus gestos de niños? ¿Qué rechazos transitaron? ¿Qué oídos fueron los sordos que progresivamente los empujaron a la invisibilidad? Pero ellos y ellas siguen estando y siguen diciendo. Entonces ¿de qué hablamos cuando hablamos de la incapacidad de hablar? ¿Hablamos de los pibes o hablamos del Estado? El concepto infancia ha sido reemplazado por el concepto de niñez, infancia alude en su etimología a aquel que no tiene voz, en cambio el concepto de niñez impulsa otros significados vinculados a los derechos y a la protección de esos derechos que el Estado y la comunidad toda debería de garantizar. En estos tiempos, y tristemente, mucho de infancia tiene esta niñez, mucho de silencio tiene esta realidad. Edición: 3335

Ese niño, el Che
Publicado: Martes, 14 Febrero 2017 13:31
Ese niño, el Che

Por Sergio Alvez (APe).- La mujer guaraní sostiene las manitos del niño. Él, así con los brazos extendidos verticalmente y la sonrisa impaciente, mueve los pies en busca de dar los primeros pasos de su vida. Estamos en Caraguatay, Misiones. Es 1929. Ese niño, de 14 meses, aprende a caminar en ese rincón de selva, sujeto a las manos pacientes de la criada originaria de la familia. Ese niño, que da un pasito, otros más, y sonríe ante la inmensa aventura de andar, se llama Ernesto pero le dicen Teté. Algunos cuantos años después y para siempre, Ernesto será simplemente “El Che”. “Allí en la misteriosa Misiones todo es obsesionante: la selva impenetrable llena de enormes árboles que ocultan el sol con lianas é isipó. El yaguareté, el gato onza, el puma, el yacaré y el oso hormiguero son los dueños de la región para hacer que todo Misiones atrape y atrae”, contará don Ernesto Guevara padre, su mirada desde Caraguatay, a dónde arribó en 1926 atraído por la “fiebre del oro verde”, como se denominaba a la obsesión de miles de colonos que arribaban a este rincón del mundo persiguiendo el sueño de enriquecerse a costa de la yerba mate. La imagen que describe el papá del Che es propia de aquellos tiempos, previos a las heridas que el “progreso” dejó al entorno natural, mermando notablemente el flujo existente de fauna y flora autóctona. De hecho, todos los animales que enuncia don Guevara Lynch, hoy están prácticamente extinguidos o en serio riesgo de extinción. En el lugar, huelga decir, hoy existen dos parques provinciales —uno lleva el nombre del Che—, considerados áreas protegidas. “Una foto en Caraguatay, Misiones, tomada en 1929, mostrará a un Ernesto Guevara de 14 meses de edad transportando una tacita en la mano (¿una bombilla de mate?), vestido con un abriguito blanco y cubierto por un horrendo gorrito que recuerda a un salacot colonial, prefigurando el desastre que en materia de indumentaria le acompañará toda la vida, el estilo peculiarmente desarrapado que hará su sello personal” aporta el investigador Paco Taibo en su biografía del Che, destacando otro de los pocos registros fotográficos que existen del niño Ernesto en Caraguatay. Taibo observa que “uno de los tantos marxistas de Pandora que han biografiado al Che se obsesionará con la idea de que las imágenes de la selva tropical del nordeste argentino, de Misiones, donde circularán los días de la primera infancia de Ernesto Guevara prefigurarán su destino en las selvas bolivianas. No me convence”. El niño Ernesto vivió los dos años primeros años de su vida en Misiones. Aquí aprendió a caminar y balbucear sus primeras oraciones. Mientras, su padre fracasaba en el negocio de la yerba mate (sufrió el robo de casi toda su producción), descubría los misterios de la selva profunda, cazaba y construía presas sobre el arroyo Salamanca. El río Paraná, a metros del hogar, fue silencioso testigo de todo. De adulto, el “Che” expresará no conservar memoria de aquellas vivencias primigenias en la tierra colorada, pero sí haber oído una gran cantidad de relatos y anécdotas de aquel entonces. Pero Misiones y su naturaleza envolvente, no resultan buen refugio para el niño Ernesto, que padece asma. Sostiene el mito, que una de las primeras palabras que aprendió a decir fue “inyección”. Era lo que pedía cada vez que asolaba un ataque. La humedad de la selva no era conveniente, aconsejaban los médicos. “Ernesto no resistía el clima. Guevara Lynch se acostumbró a dormir sentado en la cabecera del primogénito para que éste, recostado sobre su pecho, soportara mejor el asma. Y yo pasaba las noches espiando su respiración. Yo lo recostaba sobre mi abdomen para que pudiera respirar mejor y, por consiguiente, yo dormía poco o nada”, recuerda su madre, Celia de la Serna. En el libro de la periodista tucumana Julia Constenla, titulado “Celia, la madre del Che”, Celia describe: “Me casé embarazada. Nos fuimos a Misiones. Vivíamos en una casa que levantó Ernesto frente a las costas paraguayas. Era amplia, casi toda de madera, no teníamos electricidad. En una oportunidad soportó los embates de un huracán, frecuentes en la zona. A mí me gustaba su amplia galería rodeada por un terreno limpio y casi metida en el monte. Nos despertaban los pájaros, nos arrullaba el río, el viento en la fronda. Bichos desconocidos, alimañas y bestias salvajes la rondaban, pumas, yaguaretés, y lagartos que descansaban en la orilla, nos miraban pasar. Cuando llegó el momento de dar a luz, Ernesto arregló con un primo médico para que pariera en Rosario. Llegamos justo a tiempo: el 14 de mayo de 1928 nació nuestro primer hijo. Le pusimos Ernesto, como el padre, y lo anotamos un mes después”. La endeble salud del niño Ernesto y los negocios desastrosos de su padre, motivan el éxodo definitivo de la familia hacia Buenos Aires. Hoy, lo que queda de aquel caserón son apenas ruinas. En el mismo predio, allí en Caraguatay, funciona un museo llamado Solar del Che. Se accede a través de la ruta nacional 12. A la vera, en el camino de entrada- un puñado de kilómetros de tierra roja- el cartel con el rostro del Che luce totalmente abandonado y despintado: casi no se ve. Junto al camino de entrada, el bar-pool Latino, exhibe un paredón con el rostro del Che mucho más nítido que el oficial. El predio está próximo al río Paraná y fue expropiado por la provincia a un privado en 1997 para “utilidad pública”, como consta en el Digesto Jurídico. Son 22 hectáreas selváticas. Y aunque fue presentado hace varios años, el proyecto de ley para declarar al sitio Parque Provincial sigue sin tratamiento en la Cámara de representantes de Misiones. “Esto hace correr peligro claro de al espacio, las fuentes de trabajo que genera y el ya escaso presupuesto del que dispone en la actual etapa política” explica Nicolás Fava, militante de Patria Grande que viene realizando trabajos de investigación al respecto. Diego, Sonia y Hector son los trabajadores que ofician de guías y guardaparques, narrando apasionadamente la historia a los visitantes y brindando educación ambiental a los grupos turísticos y escolares que se acercan. En el recorrido por el museo se encuentran antiguas fotos del pequeño Ernesto aprendiendo a caminar sobre la tierra roja, mojando sus pies en el arroyo o en brazos de una mujer origen guaraní. Documentos difíciles de hallar incluso en las biografías más completas sobre el Che, o incluso en internet. Pero la muestra abarca toda su vida, incluyendo su juventud y los años de la revolución, con instalaciones que destacan pasajes significativos de sus escritos o textos referidos a él. Además, en el Salón "Félix Escobar" (joven montecarlense desaparecido) se aloja una muestra conmemorativa a los 30.000 detenidos desaparecidos por la última dictadura civico-militar. El estado de esta muestra es realmente deplorable. A lo largo del paseo uno puede descubrir algunas curiosidades históricas que no son muy conocidas o expuestas recurrentemente en las narraciones oficiales sobre su vida, que en general se concentran, como es lógico, en la etapa adulta. Adentrándonos en el relato de su niñez, al interior de esta mágica selva, podemos encontrar paralelos misteriosos entre acontecimientos de su infancia y su adultez. Por ejemplo, que la palabra Che es de origen guaraní, como recuerda entre pocos Ezequiel Martínez Estrada, y que había en esa estancia un capataz, de apodo "Curtido" oriundo de Paraguay que le decía "che patrón" al papá de Ernesto, que significa "mi patrón". Muy cerquita, donde el pequeño Ernesto se diera algunos de sus primeros baños, está el arroyo y el salto "Salamanca", voz que da también nombre a un lugar mitológico que aparece en leyendas latinoamericanas muy populares, por ejemplo, en el sur de Bolivia, cerca de donde fue fusilado el Che. Otro paralelo impresionante son las Higueras. Hay higueras alrededor de la casa donde vivió el Che, y La Higuera es el nombre de la localidad donde fue fusilado. Cuentan los guardaparques que las higueras no existían en aquella época en que vivió el Che, sino que aparecieron después. Lo que sí había, como relata Ernesto padre en el libro citado precedentemente, son plantas de Isipó, de características similares a la Higuera. En las cercanías de Caraguatay también existe un arroyo de nombre Ñacanguazú, nada peculiar ni extraordinario sino considerando que en las cercanías de La Higuera en Bolivia, existe un río de nombre "Ñancahuazú" donde ubicó su campamento el grupo guerrillero dirigido por el Che. También podemos mencionar otro trabajo interesante para seguir indagando en la infancia de Guevara en Misiones y su etapa posterior, es “Che Mitaí mi niño Ernesto”, del misonero Jorge Lavalle. “Esta novela narra la historia de la familia Guevara en sus comienzos, cuando el joven matrimonio decide vivir en las salvajes selvas de Misiones. Recorre la ciudad de Buenos Aires donde se conocieron, el Alto Paraná y la Ciudad de Rosario, donde nació su hijo. En el relato se mezclan la selva y los mensúes, como así también la descripción de las primeras plantaciones de yerba mate. En ese entorno tuvo el niño sus primeros contactos con las injusticias sociales propias de la región y que oyó repetir en su familia a lo largo de toda su infancia, como lo recuerda su padre en su libro “Mi hijo Ernesto”, donde según sus palabras el viaje a Misiones produjo un cambio fundamental en la familia Guevara”, explica la sinopsis de la novela. Edición: 3333

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Veinte años

A veinte años del crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas no hay un solo detenido.


Temporal

Una joven mujer y sus dos nenas, de nueve meses y tres años, murieron cuando estaban dentro de su casa en La Lonja, en Pilar, a causa de un temporal.


Balas

Un chico de 12 años murió en el medio de un tiroteo, en la zona sur de Rosario. Dos semanas antes, murió de idéntica manera una nena de 2 años en Villa Gobernador Gálvez.


Basural

Un bebé, que conservaba el cordón umbilical y la placenta, fue encontrado sin vida en un basural del Ceamse, en Colegiales.


Lucía

Encontraron ADN de Matías Farías y Juan Pablo Offidani en el lugar del crimen de Lucía Pérez. Se probaría así que estuvieron al momento del asesinato.


Pobreza

Un informe de Unicef y Salud de la Nación asegura que el primer lugar en la estadística de necesidades básicas insatisfechas es para Formosa con el 29,6%. Le siguen Chaco con el 27,7 % y Santiago del Estero con el 27,2%.


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