Mica, Norita y los pibes de 13
Publicado: Martes, 28 Marzo 2017 14:20
Mica, Norita y los pibes de 13

Por Claudia Rafael (APe).- Ni Micaela Brambilla, de La Garganta Poderosa, ni Norita Cortiñas estuvieron allí. Fue ya hace demasiado tiempo. Micaela tendría apenas un año entonces. Nora ya hacía demasiado era esa mujer de pañuelo blanco, enorme a pesar de su diminuta estatura. Ciertas historias se repiten. Cíclicas. Sistémicas. Se reiteran como prácticas habituales que nadie ve. Que nadie filma. La telefonía celular llegó a la Argentina para unos pocos, los de siempre, en 1989. Eran esos aparatos enormes. Más grandes que un teléfono inhalámbrico. Servían sólo para lo que fueron creados: hablar. El resto era futurismo surrealista. Dos años después de su aparición estelar en el mercado nacional, en una larga hilera para entrar al recital de los Redondos en Obras Sanitarias, Walter Bulacio, de 17 era arrastrado por la Federal por Averiguación de Identidad. Cinco días más tarde, estragado, torturado, destrozado, su vida ya no era. En abril se cumplirán 26 años desde entonces. Nueve más de los que Walter nunca tuvo. El doble de los que tiene el pibe de 13 que se llevaron con el mismo vericueto legal arriba de un patrullero. Con su remerita a rayas y su mochila azul francia, como se ve en el video que filmó Micaela desde su celular. Doble A (Averiguación de Antecedentes), AI (Averiguación de Identidad), en la jerga. Reduccionismos para nombrar brevemente a las detenciones arbitrarias. Pero esta vez Micaela Brambilla estaba ahí. Ahora los celulares filman, whatsappean, editan, transmiten en vivo. Y cuando se topan con una chica de 25 años -audaz, que ve en los ojos de un pibe de 13 años a una persona, que se espeja en él, que puede leer su miedo, que sabe hasta el hartazgo que el silencio la hará cómplice de un destino indecible e innombrable- el cóctel es feroz. Las fieras de uniforme azul prepearon desmedidas y salvajes. Mientras uno jugueteaba con las esposas y en el video que trascendió y se viralizó por redes y se impuso a la fuerza en los medios de comunicación formal, se veía al pibe detrás del vidrio, sentado en el asiento de atrás del patrullero. ¿En qué parte del patrullero habrán subido a Luciano Arruga los policías bonaerenses que se lo llevaron, lo torturaron y lo desaparecieron? ¿Dónde a Walter Bulacio, rumbo a la comisaría 35? Hay una pirámide de complicidades y beneplácitos judiciales que avalan estas prácticas. Micaela Brambilla fue llevada, como el pibe de 13, y la Justicia lo avala. Hace poco más de un año el máximo tribunal porteño determinó por mayoría que la policía tiene el poder de pedir la exhibición de los DNI mientras “se la ejercite razonablemente”. Y, justificaron que se apunta a “prevenir el delito” y no a violar “una garantía constitucional”. La doble A o la AI han sido, a lo largo de la historia de las últimas décadas el punto de partida para las desapariciones en tiempos democráticos. Habituales. Cotidianas y voraces. Demasiadas veces, el punto de partida para un pacto obligado destinado a pergeñar el clásico robo para la corona. La primera entrada a la comisaría, la marca en la piel que lleva a un camino de difícil retorno. Otras tantas, es la delimitación de los territorios, la marca de las fronteras que no pueden ser traspasadas por los pibes de las barriadas. Adentro de la villa, todo. Por fuera de los límites, el disciplinamiento a cualquier costo. El pibe de 13 por el que se jugó Micaela es la punta del iceberg. Es uno en miles. Cotidianos. Múltiples. Desconocidos. Sin nombre. Sin rostro. Sin cuerpo. Sin historia en los medios, en las redes, en los debates. Es el símbolo de un país que lanza a su infancia en soledad a las arenas de la impiedad. Que la ve crecer en las esquinas, bajo los puentes, en las villas, en los trenes, en las plazas del olvido, entre los humos de la miseria y los narcóticos del alma. Entre medio, una, dos, diez Micaelas que se juegan por el Otro. Que saben que la vida es esa esperanza que se escribe con mayúsculas y que se despierta en rabias que asoman desde los abrazos. O como escribía Roberto Santoro: el corazón que no canta, no ejerce su oficio con altura. Edición: 3363

Las armas del pueblo
Publicado: Jueves, 23 Marzo 2017 16:45
Las armas del pueblo

Por Alfredo Grande     (APe).- El concepto político de pueblo en armas, está fuertemente asociado a la guerra. Pensar en armas es pensar en todo aquello que tenga la capacidad de eliminar, aniquilar, destruir, arrasar, exterminar al enemigo. Pueden ser armas para la defensa o armas para el ataque, o ambas. Pero están fuertemente unidas en nuestra cultura represora las armas como herramientas del combate. Como dice el poeta, la poesía es un arma cargada de futuro. Y me permito agregar: de presente y de pasado. Es un arma cargada del devenir temporal de luchas, de esperanzas, del coraje y de la convicción inquebrantable que sólo saben los que luchan. Todas las marchas todas, y ayer miércoles hubo otra marcha de marchas, son la evidencia de que todavía, y por mucho tiempo, habrá una plaza de armas. No como la pensaban los señores de la tierra, los dueños del planeta, los amos del universo. La industria de la guerra es otra cosa, y sin duda, la más aberrante cosa. Gobiernos que ejercen destrucciones masivas para luego enriquecerse con reconstrucciones parciales. La plaza de armas, cuyo nombre más conocido es Plaza de Mayo, es el espacio político y geográfico donde confluyen en decenas de miles, en cientos de miles, la única arma que la cultura represora en sus diferentes disfraces, desde las dictaduras hasta las democracias, nunca podrá abolir, no prohibir, ni eliminar. El deseo. Y el deseo de los demás prolonga el mío hasta el infinito, parafraseando a Rosa Luxemburgo. Seremos siempre realistas, porque no dejamos de pedir lo imposible. Pero lo imposible en una escala individual o grupal, se hace posible en una dimensión colectiva. El colectivo es un grupo con una estrategia de poder. No es reactivo. No es efímero. No es una queja amplificada. Tampoco una protesta reivindicativa. El colectivo es un combate cultural, político, ético y estético. No es un combate por mejorar las condiciones del trabajo, de la vida, de la cultura. Es un combate para cambiarlas, para transformarlas, para subvertirlas. El fascismo lo tiene claro y lo ejecuta a la perfección. Con décadas de anticipación. Desde el Cordobazo ya habían planificado la Alianza Anticomunista Argentina (triple A). Y luego la dictadura cívica militar. Y luego la continuidad del proceso de reorganización nacional a través del proceso de reconstrucción nacional que encabezaría Ítalo Luder. Alfonsín fue una anomalía en esa matrix genocida. Pero fue rápidamente anulada por el menemato. Lo que se mantiene permanente es el alerta permanente de los gendarmes sobre los “trapos rojos”. Escuchamos a la derecha fascista alertar que “Baradel o la izquierda”. El hecho maldito del país burgués no es el peronismo, con todo mi respeto a Cooke. Es la izquierda. Incluso la mas descafeinada. Ni qué hablar de la izquierda clasista y combativa. Porque en el nivel fundante, el combate de fondo sigue siendo entre explotadores y explotados, entre víctimas y victimarios, entre ricos y pobres. El “pobres contra pobres” encubre que también hay “ricos contra ricos”. Pero no es lo mismo la lucha de clases (mas allá o más acá de cómo esté conformada cada clase) que la guerra de castas. Incluso es lo opuesto. La lucha de clases es un elemento de la vida, la guerra de castas es la marca de la muerte. La tragedia es cuando los explotados, las víctimas, los pobres, siguen confiando su vida a sus verdugos. O sea: al Estado. La comuna de París seguirá siendo el ejemplo de que una sociedad sin Estado no sólo es posible, sino que es necesaria. Y esa certeza es absoluta en el fascismo que cuando se disfraza de derecha, incluso de centro derecha, incluso de derecha populista, no permite ninguna forma de auto organización, de trabajo de delegados de base, de formas no burocratizadas de toma de decisiones. Lo que la derecha teme es lo que nosotros necesitamos. Dime que teme el fascismo, y te diré por donde tenemos que andar. Dime que nos da, y te diré que debemos rechazar. Pero la cultura represora en los tiempos fríos o tibios de la historia, ha desalojado la idea de fascismo. La reemplazó por neoliberalismo y por mercado. Guerra de marcas. Intermediación parásita. Necesidades básicas siempre insatisfechas. Salario mínimo, siempre mínimo, nunca vital y jamás móvil. La policía no reprime. La represión es del Estado. El gatillo fácil es una política pública de control social. Si a la policía le ordenaran besar, los besos serían razón de estado. Creo que toda marcha es una marcha contra el Estado. Cuando la marcha es para apoyar al Estado (la razón o la sinrazón del Estado) entonces no es marcha, es un desfile. Uniforme. Marcial. Al mismo paso. Solemne. Y por lo tanto, ridículo. Una marcha es diversidad de diversidades. Por eso imposible que haya una sola marcha. Lo importante es saber en qué consiste la diferencia. Los que hacen de la sangre derramada negocio electoral o partidario, son también infames traidores. Quizá no a la Patria, ya que también tenemos varias patrias, además de la financiera que es la top ten. Infames traidores a las luchas del pueblo, al menos desde 1810. Cuando Cornelio Saavedra, el fundador de Cambiemos, ante la muerte asesinato de Mariano Moreno dijo: “se necesitaba tanta agua para apagar tanto fuego”, le erró al vizcachazo. No apagó el fuego. Ese fuego sigue vivo, porque donde hubo fuego, brasas ardientes quedan. Las cenizas son para los carcamanes de la historia. Por eso en todas las marchas, están presentes las marchas todas que levantaron a los pueblos. “A las armas, ciudadanos” dice la Marsellesa. “Y se alcen los pueblos, con la Internacional” dice el himno de la revolución. Y nuestro himno, castrado y amputado por un decreto de cambiemos del 30 de marzo de 1900, quedó como canción de cuna cuando era un himno de combate contra la España imperial: “En los fieros tiranos la envidia, Escupió su pestífera hiel, Su estandarte sangriento levantan, provocando a la lid más cruel. Coro ¿No los veis sobre Méjico y Quito, Arrojarse con saña tenaz? ¿Y cuál lloran bañados en sangre Potosí, Cochabamba y la Paz? ¿No los veis sobre el triste Caracas Luto y llanto y muerte esparcir? ¿No los veis devorando cual fieras todo pueblo que logran rendir?”. Recuperar letra y cuerpo de nuestro himno es una forma de ir al combate desde las vísceras, desde las entrañas. No desde una bandeja servida con un menú del día, que siempre es el mismo, caro y además tóxico. Las armas del pueblo están para ser usadas. Las hemos dejado oxidar. Este 24 de Marzo será la plataforma, no electoral, pero si ideológica, para enfrentar a los verdaderos enemigos del pueblo. Y para eso, no hay partido político, ni oasis electoral, que nos ayude. En unión todos marcharemos. Y en una marcha, todas las marchas. Edición: 3361

Cuerpo de Nadie
Publicado: Martes, 21 Marzo 2017 23:50
Cuerpo de Nadie

Por Claudia Rafael (APe).- Fue un triangulito de vida diminuta. Su nombre es Nadie. No tiene edad. No tiene sexo. Hoy buscan sólo las huellas de su muerte. Su historia ínfima y anónima duró dos, tres años. Quién sabe. Su identidad es hoy la de la muerte cruel. La de la condición humana hecha brutalmente despojo por la misma humanidad a la que no importa el dolor ni la ternura. No tuvo alas. No construyó sueños. No jugó a los juegos de la infancia embarrada ni atropelló las olas o se hundió en ellas a pesar de la cercanía. No pudo asir estrellas entre sus deditos porque se los quitaron. No pudo andar por la arena, dejando las marcas desprolijas de las huellas de la niñez irreverente porque ya ni pies tenía. No supo de las mareas ni del gusto salado del agua del océano que baña las orillas. No conjugó verbos. Ni adivinó acertijos. Ni trepó a los árboles de hojas rojizas. Jamás guardó una pluma ni pintó con crayones sobre una pared. Lo halló un hombre en bicicleta sobre la ruta que une Mar del Sud y Miramar. No tenía ni brazos ni piernas. "Le faltaban todos los órganos producto de la intervención de una persona experta que empleó instrumentos quirúrgicos adecuados", escribe el diario La Capital, de Mar del Plata. Era su cuerpito minúsculo y su piel truncada por el horror en la desnudez más fría. Un triangulito de vida diminuta en la oscuridad de la noche. Su nombre es Nadie. Y su destino es el olvido. Porque el mundo adulto decidió que ésa sería su historia.   Edición: 3359

Porfiada lucha cotidiana
Publicado: Lunes, 20 Marzo 2017 14:08
Porfiada lucha cotidiana

Por Carlos del Frade (APe).- -Nosotros vamos a buscar a las chicas y los chicos decenas de veces para que vuelvan a la escuela y más allá de lo que nos dicen las supervisoras, los números de los alumnos que supuestamente vuelven a estudiar y las promesas de los equipos interdisciplinarios, estamos muy solos y con las manos vacías para lograr el regreso de ellos a las aulas – dice la profesora mientras resiste que las lágrimas le salten. Tiene una indiscutible pasión por la docencia y un sólido afecto para las chicas y los chicos de los barrios periféricos de Vera, norte profundo de la provincia de Santa Fe, el más grande de los departamentos de la segunda geografía argentina. Apuesta a una necesaria ley provincial de educación y sabe que los problemas de la desigualdad atraviesan lo que alguna vez le enseñaron en ese tradicional instituto superior de profesorado donde insiste todos los días en construir esperanzas. Los estudiantes de educación inicial, economía, historia y otras disciplinas creen en esa fuerza todavía invicta de la escuela pública pero son conscientes que hay una brecha grande entre lo que se dice y lo que después aparece como estatura real de las preocupaciones a partir de los números del presupuesto. -Hay que jugarse por los pibes – insiste Javier Barbona, el educador popular que en los últimos años se hizo cargo de las chicas y los chicos del primero “F”, es decir, de aquellos que nadie quería y por eso los agruparon en un curso cuya letra marca la distancia que querían imponerles del resto de las alumnas y los alumnos “normales”. Sin embargo, Javier y sus compañeras y compañeros se las ingeniaron para darles un espacio en la construcción de tambores, paso previo a un concurso que luego nunca llegó. Cuando las autoridades vieron a “los del F” trabajar con tanta responsabilidad y respeto no podían creer ese clima logrado a fuerza de una pregunta inicial, indispensable: qué quieren hacer. Sin embargo, los tambores no pudieron ser escuchados porque no les dejaron participar de las olimpíadas donde querían estar. Los tambores que se quedaron en silencio en Vera parecen ser la metáfora de la indolencia de funcionarios que están más cómodos en lejanos escritorios que escuchando las urgencias de pibas, pibes, maestras, maestros, profesoras, profesores y directivos que se juegan todos los días por el corazón palpitante de las escuelas que son las alumnas y los alumnos. A menos de diez kilómetros hacia el sur de Vera, está el paraje llamado Espín, nombre que recuerda un guerrero mocoví, una localidad de 55 casas y 300 personas, síntesis de dos estancias, lugar que produce, vende y exporta agua. Un oasis que según la leyenda es consecuencia de un río subterráneo. Todavía pueden escucharse cotorras, perros y garzas, mientras la gente se acerca a la escuela primaria para hablar de aquello que los angustia, la presencia casi permanente del negocio de la marihuana que empieza a cambiar la vida a las chicas y los pibes de ese lugarcito querible y entrañable del norte santafesino. -No se qué hacer con mi hijo. Ya está perdido…me roba para comprar droga…no se qué hacer…-dice con valentía una mamá en la ronda que se hizo para escuchar al cronista que cuenta algunas de las cosas aprendidas en más de veinte años de descubrir ciertas pautas del negocio del narcotráfico. La señora entiende que el negocio del narcotráfico no es una cuestión moral ni tampoco responsabilidad de desviaciones individuales, sino que forma parte del desarrollo económico a gran escala y que tiene una línea de venta que proviene de la ciudad de Vera, donde nichos corruptos de la política, la justicia, la policía y los empresarios lo hacen posible.Cuesta entender que en un lugar tan maravilloso y tranquilo como Espín, el negocio haya llegado pero el capitalismo diseña sus estrategias de ventas de acuerdo a cada sitio de la geografía planetaria. -Tenemos que hacer talleres, un polideportivo y generar trabajo – concluye otra mamá que sostiene la necesidad del compromiso comunitario por encima de los esfuerzos particulares. Tanto en Vera como en Espín, a pesar de los pesares impuestos, el cronista está convencido que el presente parirá nuevos amaneceres, hijos directos de la conciencia, el amor y la búsqueda de la igualdad y la justicia. Fuentes: Entrevistas propias del autor de esta nota. Edición: 3357

Nunca escuché
Publicado: Viernes, 17 Marzo 2017 13:06
Nunca escuché

Por Alfredo Grande   (APe).- Quizá sea sordo. No lo descarto, después de décadas de escuchar todo tipo de alaridos, gritos, sirenas de ambulancias, patrulleros y ocasionalmente, bomberos. En estas décadas escuché no todo, pero casi. Desde relatos de los pacientes, hasta relatos de los gobernantes. Incluso algunos relatos de los gobernados. A ese conglomerado de relatos, retratos y destratos, lo llamo el “alucinatorio social”. Alucinaciones auditivas: oír el ruido de rotas cadenas que nunca se rompieron. Apenas cambiaron de forma, de envase, de forma. Trucos de la publicidad. Recuerdo el partido Nueva Fuerza del irrepetible ingeniero Álvaro Alsogaray, que para las elecciones de 1973 designó a Julio Chamizo como candidato a Presidente. No era una fuerza, ya que sacaron tan pocos votos que cada uno salió carísimo. Pero tampoco era Nueva, porque apenas era una remake del viejo y eterno Partido Conservador. Pero lograron al menos impacto visual. Pruebas al canto: todavía me acuerdo de Julio Chamizo. Alucinaciones visuales: Menem fue el mejor de todos. Un periodista de derechas lo vio alto, rubio y de ojos celestes. Y faltan los delirios. Conviene recordar que una idea delirante es una idea absurda, errónea y que condiciona la conducta del sujeto. Un arma mental y mortal. Pongo dos ejemplos, para que vean mi capacidad de equilibrista sordo. Des endeudamiento – pobreza cero. Ahora mal: el alucinatorio social es la ideología de la cultura represora. Por eso es vital la pauta publicitaria. O sea: la publicidad para esta democracia de mercado. Publicidad que no es otra cosa que la estafa nuestra de cada día. Y qué mejor pauta publicitaria, reproducida desde la escuela primaria, que nuestra canción patria. El Himno Nacional. “Oíd el ruido de rotas cadenas”. Soy sordo. No escucho ese ruido. Y los que lucharon en las batallas contra el godo, lo escucharon a intervalos. No es un hecho casual que el padre de la patria, haya muerto en el destierro. Melancolizado. Rompió muchas cadenas, pero como la hidra de Lerna, las cadenas se reprodujeron. Internas, externas. Militares, religiosas, empresariales. Las cadenas no se rompieron sino que se reprodujeron. Algunos llaman a esto caudillismo, mesianismo, seguidismo. Desde el comienzo de la democracia formal: alfonsinismo y el “alfon-cinismo” que se denominó “sirraulismo”. Menemismo con su derivación feudal: el menemato. El delarauismo nunca existió, porque antes fue el “chachismo”, aunque algunos piensan que tampoco existió. Luego el kirchnerismo, interesante porque empieza recién cuando es elegido presidente. O sea: seguidismo de estado, continuado por la “pinguina” (sic) que inauguró una etiqueta propia: “cristinismo”. Solamente el gorilaje apátrida decía “cretinismo”. Ahora el macrismo. O sea: suicido colectivo. Pero todos los “ismos” son cadenas. Seguidismos sin capacidad de crítica, que eliminan la diferencia entre ser consecuente y ser obsecuente. Y de tantas cadenas, de diferentes tamaños, ya nos olvidamos de que las tenemos. Pero lo más grave es que cantamos, emocionados, que oímos el ruido de rotas cadenas. Y de tanto cantarlo, no solamente lo oímos, sino que lo creemos. Pues bien, mejor dicho, pues mal. No escuchamos: estamos bajo el influjo de una hipnosis colectiva tras-generacional. No es la única, pero es fundacional. Por eso nuestra subjetividad está capturada por una cultura represora que ha sido formateada por nuestros enemigos. Por eso, hagamos entre todos un elogio de la sordera. Como decíamos de niños: “a palabras necias, oídos sordos”. Otra forma de resistir. Edición: 3356 ç  

 Colombi, la tardía expresión de un negocio paraestatal
Publicado: Lunes, 27 Marzo 2017 14:05
Colombi, la tardía expresión de un negocio paraestatal

Por Carlos Del Frade (APe).- Ayda Levy, la viuda de Roberto Suárez Gómez, “el rey de la cocaína”, como ella misma lo llamó en su libro, cuenta el arreglo que había hecho su marido con la dictadura de Videla, Viola y Galtieri. Es un documento valioso porque muestra que el narcotráfico es un negocio paraestatal y multinacional, que necesita de nichos corruptos en los tres poderes de la república y su desarrollo tiene, por lo menos, más de cuarenta años. Que las rutas de la marihuana, siguiendo el curso del Paraná, y la cocaína, por la 34, no son nuevas, sino antiguas y que lo único que cambian sus eventuales gerentes que, como mucho, estarán diez años en el pico del negocio hasta que sean desplazados por otros nuevos actores, cada vez más audaces y con mayor poder de relaciones políticas, judiciales, empresariales, no solamente en los territorios propios, sino también en la agenda internacional. Sin embargo, los distintos gobernadores de las provincias argentinas, los diferentes presidentes del país, no quieren pensar esta evidencia histórica. Cuesta admitir que el capitalismo, presente en toda la vida cotidiana de casi todo el planeta, se alimenta de cinco bocas: petróleo y extractivismo, armas, medicamentos, narcotráfico y trata de personas. Negocios fundantes y arterias que abastecen, cada minuto de cada día, el corazón del sistema. Por eso hay pueblos del norte de Santa Fe con solamente 55 viviendas que están atravesados por las rutas de la marihuana, porque el negocio a escala siempre sirve para recaudar también a escala. Ahora, el gobernador de la provincia de Corrientes, la que alguna vez formó parte del gran proyecto liberador del siglo diecinueve como era la Liga de los Pueblos Libres encabezada por José Gervasio Artigas; ahora, el señor Ricardo Colombi está a punto en convertirse en uno de los primeros gobernadores que tendrá que explicar su marcado interés por desarticular un operativo que intentaba atrapar a una banda narco en su territorio. La información dice que “las sospechas de complicidad con el narcotráfico en Corrientes traspasan el límite de Itatí, donde fueron detenidos el intendente y el viceintendente, entre otros sospechosos. Las investigaciones se centran ahora en la acción de las fuerzas de seguridad federales y provinciales, en miembros de la justicia y del propio gobierno correntino”, sostienen los diarios. El juez federal de Reconquista, otra postal del norte profundo santafesino, analiza pedir la indagatoria del mandatario por "obstrucción a la Justicia e incumplimiento de los deberes de funcionario público" por su irrupción durante los allanamientos realizados en la ciudad de Goya, en diciembre pasado. Colombi, entonces, ordenó arrestar al comisario José Moyano, jefe de Drogas Peligrosas de Santa Fe, quien estaba a cargo del procedimiento. Nichos corruptos de la política y también de las fuerzas de seguridad nacionales. En marzo de 2017, tras el operativo Sapucay, fueron pasados a disponibilidad de 15 efectivos de la Región VIII de la Policía Federal, entre ellos oficiales de alto rango que coordinaban actividades en las provincias de Corrientes, Formosa, Paso de los Libres, Posadas, Presidente Roque Sáenz Pena, Puerto Iguazú y Resistencia. “De acuerdo con fuentes de la investigación, estos efectivos se movían como verdaderos narcos. Pagaban a los informantes con la droga que luego incautaban en operativos que los "buchones" apuntaban y además se sospecha que pedían rescate por el estupefaciente secuestrado a los mismos narcos”, apuntan los periodistas. Colombi es la expresión tardía de un negocio montado por los pliegues ocultos de las dictaduras de Argentina y Bolivia, empujados por el gobierno de los Estados Unidos. Más de cuatro décadas de grandes riquezas por un lado y decenas de pibas y pibes muertos por el otro. Tanto silencio, tanto mirar para otro lado no parecen señales de desconocimiento sino de complicidad. Fuente: Diario “La Nación”, domingo 26 de marzo de 2017. Edición: 3362      

21 niños menos en 23 días
Publicado: Miércoles, 22 Marzo 2017 16:32
21 niños menos en 23 días

Por Silvana Melo      (APe).- El verano se devoró 21 niños wichis en las fronteras salteñas con la nada. Por ahí asoma Santa Victoria Este, como cayéndose en el Paraguay. Donde las comunidades wichis y criollas comparten la desgracia de la pobreza extrema. Pero los criollos hablan una lengua que se entiende en los hospitales y en las oficinas públicas. Y a veces toman a las chiquitas wichis como objetos. Que se usan y se tiran, aunque en poquito tiempo les empiece a crecer algo en la panza que a veces se convierte en una vida. Y otras, no llega. Como los doce bebés que en este verano brutal de Santa Victoria Este nacieron muertos porque sus madres languidecían de hambre y de sed, echadas en la tierra de sus chozas, cercadas por criollos y abandonos. Por desidias y alimañas. “Caciques y dirigentes de las comunidades wichis y criollas” de Santa Victoria cortaban la ruta provincial 54 esta semana pidiendo que se fuera la jefa de enfermería del Hospital, dice El Tribuno de Salta. Hablaban de las 26 muertes que dejó el verano. Cinco adultos y 21 niños de menos de dos años. Muertes absolutamente evitables. Es decir, muertes con responsables. 21 niños de la comunidad que se murieron entre el 16 de diciembre y el 7 de enero. Sin leche buena ni agua segura. Sin cuna en casa ni cama de hospital. En un viaje sin paradas desde el infierno de acá a un cielo que nadie les garantiza. Sin nombres ni documentos ni partidas de nacimiento. Ni son ni fueron. No existieron. Por lo tanto no murieron. Un eficaz método del gobierno de Urtubey Macedo para reducir los índices de mortalidad. Aun en los 23 días más inflamados del chaco salteño. Cuando el futuro se reduce a una brasa humeante. Mientras un folclorista, un diputado amarillo y un empresario francés se van quedando con las porciones de tierra donde moraban los espíritus, se abastecían los chamanes y crecían las semillas, ellos son arrinconados en tierras yermas y escasísimas. Donde no hay lugar para la sacralidad atávica ni para la huerta que mate el hambre. A su lengua ni siquiera se la quitan: la vuelven baldía. No hay un traductor bilingüe en los hospitales. Y tantas veces no se entiende qué duele ni cómo se sufre. “Hay comunidades que no tienen agua potable. Nada. Ni un pozo”. Algunos compran centenares de metros de manguera “para traer agua de otra comunidad que tiene; es un recurso escaso”. Pero “cuando juntan a dos o tres chicos para llevarlos al hospital lo primero que le dice la doctora a la madre es por qué no le lavaste la cara. Es difícil responder. No tienen agua y no pueden usarla para el aseo. Sufren mucho, son muy maltratados y no confían en el sistema de salud”, dice Susa Peralta a APe. Es periodista en la FM Noticias 88.1 y conoce profundamente el dolor y el olvido. Con el verano encendiendo mediodías de 40 grados, la falta de agua fue un criminal que se cargó, con una eficacia sistémica, a los más débiles. Consciente de su impunidad, eligió 21 niños en 23 días. Un niño por día en Santa Victoria Este. En una alteración escandalosa del 11,5 por mil que exhibe la mortalidad infantil en el país. Caciques y dirigentes discuten los nombres de los funcionarios a los que se debería expulsar. Algunos son funcionales a Urtubey. Y la cizaña partidaria termina horadando la fuerza de un reclamo que debería ser aluvional. Son doce bebés que nacieron muertos de madres atravesadas por las bacterias, los virus, los parásitos y el desamparo. “Lo que ocurre en verano es que beben agua de los madrejones y eso les provoca diarrea y deshidratación grave. Son los hábitos higiénicos dietéticos de las comunidades wichis, más que ninguna otra etnia, los que generan estas problemáticas". Dijo Francisco Marinaro Rodó, secretario de Servicios de Salud. Son decenas de comunidades salpicadas en treinta parajes de Santa Victoria Este. La mayor parte no acceden al agua potable. "Mi gran ambición es que aprendan a lavarse las manos, a hacer hervir el agua, a cocinar y darles a sus hijos agua y comida segura", dijo el funcionario, entre la docencia y la impudicia. “Cuando hay una muerte por desnutrición al primero que se culpa es al padre o a la madre porque no lo llevaron al hospital”. Susa Peralta sabe que la culpa se desmorona sobre los fáciles. Los que no tienen palabra ni medio para defenderse. Y se van muriendo de a poquito, extinguidos, por responsabilidad propia. Pero no sólo son hambre, sed, virus y bacterias. Es también la violencia por niñas, por mujeres, por vulnerables, por cuerpos apropiados, por objetos en basural. Se convierten en madres en plena infancia, nadie las asiste ni las cuida. “Las chicas de 10, 11 años son traídas silenciosamente en el avión sanitario a realizar partos. Que son de alto riesgo porque no están en condiciones de parir. Esto no trasciende. Nosotros –relata Susa Peralta- nos enteramos por los vuelos sanitarios, que llegan y parecen que no trajeran a nadie. Pero sí: traen a las chiquitas que paren y se las llevan de vuelta al paraje, ya madres, sin siquiera el trámite de documentación. Muchas no cobran la asignación porque los niños están indocumentados y no tienen ni partida de nacimiento”. De todas maneras, el gobierno salteño suele no discriminar en estos casos: los criollitos que viven en los barrios periféricos suelen seguir la misma suerte que los niños wichis: “las salitas están desmanteladas, los chicos llegan a la escuela y se desmayan si no hay copa de leche porque no cenaron a la noche; si no desayunan a las diez de la mañana no aguantan. A la leche la retacean y en realidad le llaman copa de leche pero generalmente es mate cocido porque leche hay dos veces por semana. Y con suerte, acompañada por anchi”, un dulce de maíz con azúcar que suele ser la golosina barata de los niños en descarte. Los chicos de la Salta profunda, de las comunidades devastadas, de los barrios que se caen de las agendas ministeriales, suelen pasar por las escuelas públicas. Pequeñas aulas satélite al aire libre y con bolsas como techo, donde un profesor se toma alguna chata ocasional o una paloma o su par de piernas para llegar a la nada. Donde sus alumnos están dispuestos a esperarlo los años que les dure la vida. Donde no hay privadas para optar ni matrículas carísimas que garanticen educación de excelencia. Aquí el que sobrevive es un superhéroe sin poderes. Que pudo asomar la cabeza en el pantano que tira para abajo. Con una resiliencia que sólo transformará cuando sea colectiva. Y marche riéndose sin dientes ante la pavura de los funcionarios. Edición: 3360

Cuando el terror se Agote
Publicado: Martes, 21 Marzo 2017 13:20
Cuando el terror se Agote

Por Bernardo Penoucos (APe).- La idea del miedo como argumento para pensar lo público me ronda desde siempre, esa idea del miedo que necesita de un otro para encontrar la causa del terror, también. Fue hacia 2008 en que leí una nota publicada en Página 12 que todavía guardo de la que, incluso el título, me impacta aun hoy. “El miedo que dispara microfascismos”, decía. La idea del miedo como disparador de microfascismos le pertenece a la investigadora Shila Vilker, especialista en los análisis acerca de aquellos sucesos que cambian siempre en nuestro país la sensación térmica de la inseguridad. En el año 1919, se sanciona en nuestro país la Ley de Patronato, la Nº 10.903, más conocida como Ley Agote, en referencia al médico Luis Agote que fue quien la impulso. Esta ley, orientada a los niños y adolescentes de aquel principio de siglo 20, entendía a la sociedad como un cuerpo, a las problemáticas sociales como un cáncer y a las respuestas que el Estado debía de generar, como recetas para curar al enfermo. El diagnostico, el tratamiento y la evaluación de ese maligno tumor social- que resultaban ser los niños abandonados, los canillitas, lustrabotas o hijos de anarquistas- eran los pasos médicos para analizar el cuerpo social enfermo. Lejos estaban aun de llegar los conceptos vinculados a la cuestión social, los derechos de los niños, la problematización y la desnaturalización de un orden social injusto y excluyente. Así es que, bajo el velo de la corriente positivista que da nacimiento a nuestro Estado-Nación, se fue leyendo la realidad social. Entonces no había desigualdad sino desajustes, no había necesidades sino holgazanería, no había interés superior del niño sino interés superior del orden. Ese otro desajustado, ese niño abandonado, ese canillita zaparrastroso, ese hijo de anarquista, resultaba ser la escoria para el orden social establecido, para esa Paz y Administración tan mentada, ese otro desajustado resultaba ser la molestia para un ingreso prolijo al mundo de lo occidental. En el libro “La vida como castigo”, de la Magister en Criminología Claudia Cesaroni, se transcribe un debate parlamentario que se dio en el marco de la discusión de esta Ley de Patronato. Transcribo literal: -“Sr. Melo.- Es un ensayo, una experimentación para sacar del horrible ambiente material y moral en que yacen a los niños abandonados y para curar en lo posible a los delincuentes. Sr. Agote.-(…) el interés de corregir ese mal social(…)porque entiende que seria la manera de responder a esa exigencia de profilaxis social que esta reclamando del Congreso desde hace muchos años. Sr. Roca-(…) esta ley , que es reclamada con urgencia, que atiende males sociales de indiscutible gravedad(…) donde los menores no hacen sino exponerse a todos los peores contagios de carácter moral. Sr Agote.- Yo tengo la convicción profunda de que nuestra Ley falla si no llegamos a suprimir este cáncer social que representan 12 a 15.000 niños abandonados…” Mal social, experimentación, ambiente material y moral y “esa exigencia de profilaxis social” fueron algunos de los conceptos con los que se construyó la niñez y la adolescencia en nuestro país, miedo mediante, en casi toda su historia. Sabido es que esta Ley de Patronato fue reemplazada hace casi nada por la Ley de Protección Integral de los Derechos de Niños y Adolescentes; como salto cualitativo se modifica una concepción clave: la pobreza y la desigualdad social ya no pueden ser causa de judicialización y encierro. El salto fue gigantesco, los resultados escasos. Decíamos al principio que, según Shila Vilker, el miedo dispara microfascismos y que siempre existen distintos hechos que modifican el termómetro de la inseguridad. Era muy atrás donde había quedado el doctor Agote con su medicina social y su profilaxis como política de Estado. Era bien atrás donde habían quedado los jueces que disponían sobre la vida y el destino de niños que transitaban situaciones de pobreza e invisibilización pero, a decir verdad, no es tan atrás como parece. La penalización de la niñez y de la adolescencia resurge en lo cotidiano como producto de este nuevo contexto historico, hay ese miedo que el termómetro coyuntural maneja irresponsablemente y lo lanza como mensaje masivo a toda la población, hay una asociación directa entre joven y delito, entre vestimenta y delito, entre origen social y delito, entre pobreza y delito. Esta el chip instalado en ese imaginario colectivo que, claramente, sigue dando mucho miedo. Mientras el miedo sea la materia prima para pensar lo social, mientras las recetas médicas sean la política de abordaje y mientras los programas sociales se sigan saqueando sin disimulo, pequeño es el horizonte que descubrirán nuestros pibes. Ahora sí, cuando el terror se Agote, cuando por fin enterremos y para siempre aquella lectura añosa y represora, recién ahí podremos pensar en otro escenario, en otro proyecto social que se imagine como una gran plaza pública y no que se concrete y materialice como una fábrica de cárceles, institutos, penalidades. Y miedos. Edición: 3358  

Cinco millones
Publicado: Miércoles, 15 Marzo 2017 15:48
Cinco millones

Por Silvana Melo    (APe).- Son cinco millones de niños. Desparramados en comunidades wichi, en barriadas populares de Varela, José C. Paz, Inflamable, en los fondos de los burdeles de Comodoro Rivadavia o Añelo. Son poco menos de dos poblaciones de capital. Un Uruguay y medio. Seis canchas de River atestadas. Diseminados en patas y con catarros duros bajo las autopistas de la CABA, en la resistencia qom, limpiando vidrios en puntas de pie en los semáforos, comiendo hidratos de carbono sin nutrientes, panzones o flacos, las mordazas al hambre crean unos y otros. Son cinco millones de niños. Una Córdoba y media. Diez veces, doce veces el recital del Indio en Olavarría. Son un ejército. La infantería de un sistema que los alinea en situación de eliminación y los pone al frente de la batalla para que caigan como moscas. El imperio mediático que lleva violentamente del cuello a la discusión masiva, ha determinado que cinco millones de niños sumidos en la pobreza no paga en los debates. Los temporales diarios que suelen sacudir al país (generalmente reducido a capital y parte de la provincia de Buenos Aires) abandonaron al borde del camino al millón y medio de pobres flamantes que el nuevo gobierno aportó a una sociedad lastimada por una herida que la atraviesa: una brutal desigualdad, sazonada con el desprecio al otro que aumenta proporcionalmente con la inflación de la población en descarte. Decía Marcelo Figueras que uno de los cambios rotundos desde el concierto ricotero en Tandil al de Olavarría era un sombrío ambiente de marginalidad que aumentó exponencialmente de un territorio al otro en un año. Muchas de esas sombras hundidas en esa marginalidad novedosa según Figueras, son padres y madres de los 500 mil niños nuevos que el cambio deslizó, imparable, por el tobogán de la pobreza y la indigencia. En el medio, como un destaque en amarillo, la desmesura y el descaro en el manejo de las cifras. En las acuarelas con que se intenta disfrazar la tragedia. En el cálculo del qué, cuándo y cómo en la construcción de porcentajes. Si en 2007 el kirchnerismo destruyó la confianza en el sistema estadístico y sumió al país en la incertidumbre de los índices de pobreza, inflación, empleo, etc, las consultoras privadas aprovecharon para crear sus propios índices, inflados o adelgazados según el interés al que alimentaran. Antes, aquellos discutieron al Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica. Pero era la única cifra que quedaba en pie después de la demolición del estado confiable. Ahora la UCA pega un pequeño volantazo que implica dar a conocer la cifra de pobreza hasta el tercer trimestre de 2016 y no hasta el cuarto, como lo ha hecho desde su primer informe en 2010. Es innegable que el último trimestre del año pasado (y el primero de éste, que está finalizando) amontonaron en la periferia de este mundo acaso un número similar al millón y medio que espanta a la capa dirigencial y fabrica pucheros de cartón en el rostro de algún gobernante. Es decir, probablemente la flamante guardia de pobres que el sistema reclutó en el último año y medio supere los dos millones. Y los niños, esa clake puesta a aplaudir desde afuera la ruta por donde pasan los grandes, sean bastante más de los cinco millones que no horrorizaron a nadie. Bastante más del 43,5% al 48,8% (cinco puntos dice la UCA que aumentó la pobreza en la infancia hasta 14 años). Entre los que tienen 15 hasta 29, los pobres ya no son el 34 sino el 37,9%. Entre los jóvenes aparece el mayor índice de desempleo de la población activa. Si los chicos hasta 14 acumulan 16 puntos más de pobreza que los adultos, los jóvenes exhiben cinco puntos por encima: no califican para los empleos buenos, si consiguen son en negro, la escuela no supo qué hacer con ellos, la calle los refugió y crecieron con faso y birra en las ochavas. El futuro es el ojo de una aguja por donde pasarán camellos y ricos, pero ellos no. Son la mitad de los niños de por acá. De este sur del mundo con pies congelados y cabeza de selva y meseta. La mitad de los niños, pobres o indigentes. Contaminados por plomo, fumigados con glifosato y 2,4D, envenenados con azúcar industrial y jarabe de maíz, alimentados a harina y papas, puestas las niñas a parir a los 12, violadas las niñas wichis por los criollos, abandonados los niños originarios por la medicina oficial, hambreados los niños de los asentamientos, ampollada la piel del óxido de los cementerios de autos, perseguidos por los transas, fusilados por la bonaerense, estragados por las pastas, el alcohol y el paco. Caídos en el pozo negro de la pobreza y la indigencia porque sus padres –si resisten- perdieron el empleo, vieron caer su salario, si trabajan hacen changas en negro, a los planes los devoró la inflación, tuvieron que dejar sus viviendas, los alimentos se volvieron inalcanzables y si tienen luz y agua son francamente impagables. Cinco millones de chicos. Un ejército repartido por los bordes de este mundo. Una legión de piojeríos, superhéroes diminutos, mocos eternos y botines con dedos al aire que algún día bajará desde el norte, subirá por el sur y explotará como un hormiguero en el corazón de las cosas de los grandes. Ese día lloverá café y andará el pan rodando por Callao. Y serán ellos los que cuelguen los calendarios y marquen las agendas. De una vez. Edición: 3355  

Recuerdos del futuro
Publicado: Martes, 14 Marzo 2017 13:27
Recuerdos del futuro

Por Carlos Del Frade (APe).- Desde los tiempos del primer gobierno de Carlos Reutemann, hoy senador y responsable político de la masacre de 2001 y las inundaciones de 2003, la multinacional norteamericana General Motors instaló su piedra basal en el General Alvear, muy cerca de Rosario, ya por entonces ex ciudad obrera, industrial, portuaria y ferroviaria. El ex corredor de fórmula uno, de la mano del gobierno nacional de Carlos Menem, le dio todas las exenciones impositivas que pidieron. La planta fue levantada y durante años vivió de los automóviles que, entre otros lugares, tenían por destino la dotación de vehículos de La Santafesina SA (*). Le llegaron créditos de la ANSES y todavía hoy goza de impunidades impositivas provinciales. La General Motors es una de las credenciales del imperio. En estos primeros días de marzo de 2017, la empresa firmó con el sindicato, SMATA, un acuerdo que incluye la suspensión de 350 trabajadores. El problema es que el punto seis del convenio dice que el 30 de noviembre esas suspensiones se convierten en despidos. General Motors no tiene razón económica alguna para producir suspensiones y despidos. Miente una supuesta crisis para ajustar, importar robots que por ahora no tendrán ideas reivindicativas y cuenta con el beneplácito del poder. Zona liberada para despedir. Despedir para aumentar la tasa de ganancia. El regreso de los años noventa, recuerdos del futuro. General Motors está en el puesto 51 entre las mil empresas que más facturan en la Argentina. Su último balance, presentado en 2016, dice que facturó por 13.842 millones de pesos, a razón de 38 millones por día, 1,6 millones cada hora y 26.701 pesos cada sesenta segundos. Y ganó, utilidades netas, por 1.702 millones de pesos. Casi cinco millones de pesos diarios de ganancias netas. General Motors imposta una crisis que no tiene. Miente una crisis porque la dejan mentir. En la geografía rosarina, en forma paralela a que se movilizaban los trabajadores suspendidos, había una visita ilustre. El presidente de la Nación, Mauricio Macri, paseó su mirada triunfal sobre la economía y la política del país. En esas mismas horas, decenas y decenas de trabajadores de la General Motors, acompañados por sus esposas e hijos, marcharon hasta la sede del sindicato en pleno corazón del barrio Arroyito. La plana mayor de la comisión directiva no los atendió. Estaban en la planta de la General Motors, le dijeron a los delegados. Por eso, los delegados fueron recibidos en la puerta del gremio. Los afiliados de la organización ni siquiera pudieron entrar a su propio sindicato. No eran vendedores ambulantes ni recitadores de credos ajenos a la cultura popular argentina, eran trabajadores, muy jóvenes, de la multinacional. Sin embargo, allí, en la puerta de su segunda casa, los escucharon y les dijeron que tenían que resignarse. Algunos medios de comunicación registraron esos momentos de la charla apurada e irrespetuosa para con los trabajadores. Las postales registradas marcan el estado actual de las mayorías trabajadoras en la Argentina crepuscular del macrismo. La joven mujer viene llorando del encuentro con los dirigentes de SMATA. Pidió que las suspensiones no se lleven adelante. Y escuchó algo perverso: "Quedate tranquila. Ya hay robots para hacer el trabajo de ustedes". Cuando la mujer vuelve con sus compañeras y sus compañeros recupera el semblante. Siente que no está sola. Que la lucha sigue y que no hay robot que pueda con la dignidad de los trabajadores que no aceptan resignarse. -Esto es así...lo tienen que aceptar. Me pasó lo mismo a mí cuando estaba en Massey Ferguson - le dice uno de los dirigentes de SMATA que recibieron a los delegados de la General Motors. El cierre de Massey Ferguson fue en setiembre de 1999 pero antes vinieron las suspensiones y los despidos. Dos postales del regreso de los años noventa: la resignación y la supuesta omnipotencia de las decisiones de las multinacionales. Contra esas dos fenomenales construcciones políticas culturales del poder concentrado luchan las trabajadoras y los trabajadores de General Motors. Las trabajadoras y los trabajadores de esta credencial del imperio que la General Motors no quieren resignarse a la vuelta impune de los años noventa. Por eso pelean, se movilizan y discuten. No quieren ser habitantes silenciosos del agujero negro de la desocupación. (*) La policía de la provincia de Santa Fe Fuente: Revista Mercado, edición especial sobre las mil empresas que más venden del año 2016 – Entrevistas propias del autor de esta nota. Edición: 3353  

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Pobreza

Según el Indec, el balance de un año de gestión de Macri dejó 13 millones de pobres.


Pobreza I

La ciudades más pobres del país son Santiago del Estero (44 %) y Concordia (43,6%) (Cifras Indec).


Docentes

Santiago del Estero exhibe los salarios más bajos del país. Le sigue Formosa.


Omar Cigarán

El juicio contra el policía Diego Walter Flores por el crimen de Omar Cigarán llega a la etapa de alegatos.


Florencia

Detuvieron al padrastro de la nena de 12 años abusada y asesinada en San Luis.


Megaminería

Hubo otro derrame en la mina Veladero, de San Juan y la megaminería sigue envenenando la tierra y el agua.


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