Por Alfredo Grande
   (APe).- La catástrofe económica es apenas superada por la catástrofe cultural. Es necesario recordar que cada vez que algún profeta de la unidad habla de crisis y complicación, debemos cual corrector predictivo, sustituirla por catástrofe y complejidad. De la catástrofe no hay retorno. Apenas se puede restituir la forma, pero el contenido, la esencia, el fundante, desapareció. Y si bien la realidad es compleja, la complicación es una estrategia del poder.

Desconozco si volverán las oscuras golondrinas, pero la democracia tal como la soñamos y quizá alucinamos en 1983, nunca volverá. Nunca más. El daño es similar, quizá peor, al de una guerra prolongada, donde nos atacan nuestros propios jefes. El modo “Malvinas” de enfrentar al ejército propio por la mafia de oficiales mezcla de chacales y pitbull. Obviamente, ninguno o ninguna del elenco de la unidad patrióticamente organizada serán tan sinceros como para reconocer que se ocupará de mejorar la puesta en escena, cambiando decorados, iluminación, y, obviamente, primeros actores y primeras actrices.

Segundas partes nunca fueron buenas, pero en este caso serían demasiado pésimas. El fantasma de no poder cambiar cambiemos, es suficiente para fotografiar sonrisas donde ayer nomás se grababan insultos. Pero cuando no hay coherencia, se licúa la consistencia y se pierde toda credibilidad. Podrán ser votados. Incluso será necesario sobreactuar el entusiasmo, la esperanza, la lealtad, la alegría de volver. Que pareciera se niegan a reconocer que será con la frente marchita, aunque puedan cantar la vieja marchita.

Cuando escribí “El retrato de Dorian Scioli” fui más piadoso que Carta Abierta, la Campora y Hebe de Bonafini. A pesar de eso, Daniel el Tibio, como alguna vez lo bauticé, hizo una excelente elección. A pesar de todo. Hoy no figura ni para pre – pre – precandidato. Tampoco faltan coscorrones cuando los ricos se divierten.

Ahora bien: si alguna forma todavía recubriera alguna esencia, y no fuera todo de papel maché mal cocido, la primera medida de cualquier gobierno, no digo decente para no seguir alucinando, pero que al menos siga la Doctrina Barrionuevo y por dos años no robe, es indemnizar a niñas, niños, jubilades (sic), trabajadores sin trabajo reducidos a limosnear, las víctimas del plan de exterminio que algunos llaman gatillo fácil, y especialmente a los habitantes de nuestro franja de Gaza que es el conurbano bonaerense.

Silvana Melo, con la escritura bella que no busca conjurar el espanto, pero que al menos nos permite recorrerlo, lo señala con la precisión de su escritura laser. La cifra de 65 % de pobreza y 15% de indigencia es la constancia final que hay niñas y niños, pero que ya nunca más tendrán niñez.

Suponer, aunque sea por segundos, que “Les Fernández” podrán revertir, atemperar, aminorar, todo este sufrimiento indecible, es ingenuo. Pero de una ingenuidad cruel, prima hermana de la impunidad cultural y política que ansían para que nadie recuerde quién le dio de comer al chancho. Alberto Presidente (no “el Alberto, patrono y patrón de San Luis), fue mencionada como una genialidad. Para genias, prefiero a Madame Curie.

Lo que sí pienso es que fue de una astucia solamente comparable con la de Ulises, cuando diseña el caballo de Troya. Tenemos un pre candidato de Troya. No sé si arderá Troya, pero es probable que ardan las Paso. Como dijo alguien relevante por sus vínculos con Roma, “sorprendió a propios y ajenos” .Como anticipara el cantautor Ruben Blades, “la vida te da sorpresas”. Pero ante la sorpresa, no surge como torbellino voraz el pensamiento crítico. Nada de eso. “Acatar”. Es lo que leí en un post y maldije no tener reliverán gotas a mano.

Por eso digo que la catástrofe cultural y política no tiene retorno. Que el General haya dicho que no iba a hacer nada para volver, vaya, aunque no pase. Pero era el General. La tradición jerárquica, verticalista, pontificial, es el mayor favor que un movimiento libertario le hace a la cultura represora. Por decir menos, me han tildado de gorila, y no hay Inadi que valga. Pensamiento crítico = gorila. Podría argumentar, mientras me bato en retirada a paso cuasi redoblado, que al menos soy un gorila rojo. Peor. Resuenan en mis tímpanos “ni yanquis ni marxistas”. Por eso apenas propongo traducir la precandidatura de “Les Fernández” como una forma de posverdad nacional y popular. La traducción en lenguaje libertario es: “Braden y Perón”. Aunque no sean un solo corazón, podrían parecerlo.

Ignacio Pizzo, militante con matrícula de médico, acerca una sugerencia apasionante: “Actualmente son islas o tal vez arcas naufragantes que aún no han podido inscribirse en una flota única que derrote con pasión y ternura a un orden injusto desde su origen. Una democracia parida por una dictadura”. Parto de nalgas, podría agregar. Y así nos va: como las nalgas.

Pero en esas arcas naufragantes, y lo lamento por Noé, apuesto a que habrá mucho más que dos por cada especie. La multitud que no acata buscará todas las arcas necesarias. Y entonces la patria no será un frente electoral, sino que volverá a ser mis hermanos que están labrando la tierra.

Edición: 3893

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