Por Alfredo Grande

(APe).- El sábado 25 fui después de varios meses a la Fundación Pelota de Trapo. Habíamos quedado en encontrarnos con un gran amigo, Lucio, luchador por los derechos de la niñez en Santa Fe. Llegando quedé impactado por la cantidad de niñas y niños en el Patio “Alberto Morlachetti”, un lugar de encuentro permanente de las familias de la zona.  Llegaron a concurrir más de 600 personas de diferentes edades. Participaron de una kermesse con los juegos de otros tiempos donde la vida digital no era siquiera pensable.

Con poco, aunque no tan poco, se pudo organizar el despliegue de la alegría, la emoción, los placeres de los encuentros sin necesidad de marcas comerciales que sponsorean los eventos. A pesar de la sentencia tanguera, no siempre hay coscorrones cuando un pobre se divierte. Y si recordamos al gaucho Martin Fierro, no es vergüenza ser pobre y es vergüenza ser ladrón.

La piedad del tiempo impidió que José Hernández conociera al filósofo del menemliberalismo cuando sentenció que “nadie hace la plata trabajando”. Con lo cual demolió a la cultura del trabajo como garante del bienestar y de la vida que merece ser vivida. Si trabajando no hacés plata y sin plata no podés vivir, entonces la pena de muerte no es una cuestión jurídica, sino política.

Si hacemos una línea de tiempo histórico entre el pueblo qom y los habitantes de “la containera” del barrio 31, no es difícil pensar en que el extremo límite de la pobreza es el absoluto desamparo. Las necesidades básicas no solamente están insatisfechas. Están desconocidas como tales y en lugar de eso aparece la declaración de los derechos humanos. Que en el mejor de los casos es apenas una declaración. Una declaración de amor sin los actos del amor.

Los qom de la Villa 31 tienen condenas de muerte. Sobre ellos no hay actos de amor. Hay una declaración de muerte con los actos de la muerte. No se trata de policías que les pegan a niños. Tampoco se trata de desalojos como si fuera un alquiler que no se paga. Tampoco de una sequía devastadora que seca la tierra. No hay nada de natural en todo esto. Lo único que hay es una legalidad vacía de legitimidad.

Entonces los derechos vaciados de su esencia tienen una precariedad absoluta que los convierte en desechos. Recitar “el derecho a la vivienda” es ingenuo, cómplice o ambas cosas. El agua es más que un derecho: es la condición fundante de la vida. Porque del agua venimos, aunque ignoremos si al agua volveremos.

Condenas a muerte por agua salada, contaminada, es cobarde y es cruel. En la containera de la villa 31 y en las tierras convertidas en desiertos del Chaco, la cultura represora reina y gobierna. No hay plataforma digital para dar vida donde hay tanta muerte. Tampoco es la teoría del caos. Todo está fríamente calculado, planificado, sistematizado. Y seguimos verificando el pasaje del Terrorismo de Estado de la dictadura cívico militar, al Estado Terrorista de la democracia progresista liberal.

Hoy la noticia necesaria para la canalla mediática son los qom de la Villa 31. Eso lo decimos nosotros. Pero eso lo hicieron los ustedes que se dicen representantes del pueblo cuando son los patéticos y miserables gendarmes de los imperios.

Tenemos ejércitos, policías, empresarios, financistas, demócratas, funcionando como fuerzas de ocupación. No habrá libertad posible sin conciencia plena de nuestra esclavitud.

Y en el marco de la cultura represora todo preso es político y todo trabajo legal es trabajo esclavo.

Edición: 4397

 

 

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