Por Alfredo Grande
   (Ape).- Para que digamos la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad, es necesario prestar juramento en el marco de una instancia judicial. Si es necesario ese ritual, es probable que la tendencia sea decir la mentira, sólo la mentira y nada más que la mentira. La polaridad mentira // verdad es capturada por la falsedad. Que no es mentira, pero tampoco es verdad.

“¿Te falta mucho para llegar?” Respuesta por wasap: “Estoy yendo”. Lo que no es mentira, porque estoy yendo. Pero tampoco es verdad, porque estoy una hora atrasado y por eso me preguntaron si me falta mucho para llegar. La falsedad rompe el binarismo “mentira verdad”, donde reina la certeza.

La falsedad es un terreno especialmente apto para circular por los carriles de la cultura represora. En términos arcaicos: ni chicha ni limonada. No se puede determinar si es un roto o un descosido.

El “cambalache donde se ha mezclado la vida”, al decir del filósofo autor Enrique Santos Discépolo, es una poética definición de lo ambiguo. En el reinado de la ambigüedad, de la falsedad de la comunidad política, cualquier convicción sostenida con firmeza en el tiempo es rotulada de “te quedaste en el tiempo”. Tozudez ideológica, constipación metal, terquedad política.

Ha triunfado como política pública la ironía de Groucho: “estas son mis ideas, y si no le gusta, tengo otras”. Desde esta perspectiva, la grieta ni es verdad ni es mentira. La grieta es una falsedad. Apta para embarrar la cancha y escupir todos los asados, según las enseñanzas del viejo Vizcacha.

Otro filósofo, del cual no quiero ni puedo olvidarme, León Rozitchner, en una charla y refiriéndose a Ernesto Sábato, dijo una frase que, a mi criterio, deviene concepto. “Sábato es la izquierda de la derecha”. Pasaron años y como todo lo reprimido, sigue trabajando en el inconsciente. Sea el inconsciente individual, vincular, grupal, social o histórico.

En la ambigüedad ideológica y política de la actualidad de la cultura represora, en este zafarrancho que ni siquiera es de combate, sino de rendición, las izquierdas y las derechas deambulan como zombis de un lado a otro. Las izquierdas de la diáspora y las derechas del saqueo.

Pensar en clave de “la izquierda de la derecha”, nos permite asomarnos al nivel fundante de lo verdadero. Sin ir más cerca: la tercerización de los trabajadores del ferrocarril Roca, que ayer generó una protesta que terminó en combate, es una herencia del maldito neoliberalismo, que en Argentina tiene la marca registrada de menemismo. Con su versión actualizada: el “menemacrismo”.

Tercerizar es un eufemismo por el cual fue asesinado Mariano Ferreyra y puso en la cárcel al capo de los sicarios asesinos. La tercerización no es mentira, pero tampoco es verdad. Lo verdadero es que tercerizar es sobre-explotación (se paga la mitad por trabajar lo mismo) precarización (no hay relación de dependencia sino relación de sometimiento).

Esta situación empieza con el turco privatizador, continúa en la década ganada, y se mantiene hasta ayer. Y queda al desnudo la falsedad de estar en el primer mundo y de construir un capitalismo serio. El macrismo no sólo es Mauricio y cada vez menos lo es. Al igual que la pandemia, agravó todo lo malo. Pero sigue siendo funcional a la construcción de ese espacio que es la izquierda de la derecha.

La falsedad es igualar anti macrismo con anti liberalismo. Que es otra de las etapas superiores del capitalismo. ¿Estoy diciendo que el progresismo y el neoliberalismo son lo mismo? Por supuesto que no. (falsedad) Estoy diciendo que lo mismo es el capitalismo y las diferencias son la forma de presentarlo.

Tanto la derecha como la izquierda de la derecha son enemigas de todas las luchas de liberación nacional, política, económica y social. Pienso que a la multiplicidad de falsedades que nos habitan solo podemos combatirlas con lo revolucionario organizado en colectivos rebeldes. Aunque para demasiados no es la verdad, para mí sigue siendo lo verdadero.

Edición: 4355

 

 

Descargá el libro gratis