Por Claudia Rafael
(APe).- Se hizo la luz y tuvo los colores del imperio. El amarillo y el rojo de la bandera española pincelaron tres grandes símbolos en la ciudad para mostrarlos de rodillas al mundo. Mientras los desarrapados y los vulnerados deambulan con sus pasos por eternas oscuridades, los poderosos eyectaron sus destellos luminosos sobre el monumento a los españoles, la Usina del Arte y la facultad de Ingeniería de la UBA. “En esta fecha tan importante para el pueblo español, desde la ciudad los acompañamos encendiendo las luces de nuestros íconos porteños con los colores que los representan”, señaló el gobierno porteño desnudando su ubicación certera a la diestra de los dioses de la inequidad. “Esta fecha tan importante” es aquella en la que inició la masacre de 60 millones de originarios a manos de los colonizadores. “Esta fecha tan importante para el pueblo español” es la que se ilumina para festejar a los torturadores, los verdugos, los dueños de la vida y de la muerte que a fuerza de la cruz y de la espada, de las enfermedades y las cadenas, del martirio y de la aculturación sometieron a los pueblos del continente.

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Por Silvana Melo

(APe).- Suele estar solo en la mesa de los pobres. Huérfano de maridajes. Pan, como símbolo de la comida, del alimento como derecho de la humanidad, canasta donde el sol y la tierra pusieron la vida, como semilla para el resto. Para transformar, revolucionar, hacer del estómago lleno un mitin de amaneceres. En estos días el gobierno aprobó el primer trigo transgénico del mundo. Y el pan palidece en su identidad de combustible para alterar lo establecido. El HB4, que no fue producido por Monsanto –para hablar de un demonio ya legendario- sino por Bioceres, llega con su veneno estrella en el paquete tecnológico que infectará las mesas y terminará de destituir la escasa soberanía alimentaria que se sostiene en los platos de esta tierra. Arrasados, hoy, por el hambre. Pero atravesados por la necesidad de generar divisas y de buscar fortaleza en la vecindad de las multinacionales.

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Por Carlos del Frade

(APe).- El arquerito ecuatoriano es alto y se estira todo lo que puede pero no llega a impedir que la pelota arribe a su destino, a besar la red, el imperativo que tuvo el autor del disparo, el rosarino de nacimiento Lionel Messi. En una Bombonera vacía, con la ridícula banda sonora de partidos anteriores, la Selección Argentina de fútbol comenzó su aventura hacia el Mundial de Qatar con ese penal pateado por el muchacho que nunca llegó a debutar en la primera de su club de origen, Ñuls, de la ex ciudad obrera de Rosario.

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Por Alfredo Grande

Dedicado a mi hermano-amigo Oscar Ciancio en su cumple vida

(APe).- Acompañados por la pluma bella y penetrante de Silvana Melo, podemos preguntarnos: “¿Cuántas infamias entran en una infamia?”. Parafraseando al tango, la forma más bella de sostener el machismo, puedo decir que “las pruebas de la infamia las tengo en la maleta, las trenzas de mi china y el corazón de él”. El tango es “A la luz del candil” y es política explicita. Hoy la maleta es la memoria histórica. Lamento pensar que no todo está clavado en la memoria, más acá de la hermosa canción plegaria de León Gieco.

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Por Silvana Melo

Fotos: La Obrera Colectivo Fotográfico

(APe).- Aunque no mueve ningún amperímetro en el debate que eligen las dirigencias políticas, judiciales, empresariales y mediáticas de la Argentina, la pobreza de 18 millones y medio de argentinos y la historia de ese índice infame desde la dictadura a estos días es una foto del fracaso sistémico. El derrumbe que dejó el gobierno anterior y la pandemia que arrasó los harapos de la economía hundieron en la pobreza a poco menos de la mitad de los argentinos y a 6 de cada 10 niños. Y determinó que la clase media, por primera vez en décadas, cayó por debajo de un tercio de la población. Hace apenas 46 años, un segundo en la historia del mundo, se registraron apenas un 8% de pobreza y las tasas de desempleo y desigualdad más bajas de la historia. El país fue otro y no hace tanto. Y la destrucción tiene responsables con rostro, nombres e impunidad.

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