Por Carlos del Frade

(APe).- -Hemos tomado la decisión de trabajar para desfederalizar el narcomenudeo – dice con contundencia la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, en la ciudad de Rosario. Ella sabe que desde agosto de 2005 al presente, las provincias que adhirieron a la ley 26.052, conocida como la de narcomenudeo o desfederalización del delito del narcotráfico a pequeña escala generó decenas de miles de detenidos. Mujeres y pibes menores de treinta años, en su mayoría, el 75 por ciento, consumidores y solamente el 2 por ciento condenado por algunos gramos de estupefacientes para vender. La ministra lo sabe. También conoce que el narcotráfico se ha multiplicado en la Argentina del tercer milenio. Que el país de la carne es hoy el segundo exportador de metanfetamina y el tercero de cocaína. Pero ella insiste en una ley que fracasa en su objetivo. ¿Por qué, entonces, insiste la ministra?.

Porque el negocio paraestatal y multinacional del narcotráfico necesita también de grandes partidas oficiales destinadas, supuestamente, a perseguirlo. Entonces el negocio se hace ostensiblemente estatal, legalmente estatal. Crecen las inversiones en cárceles porque ya no hay lugar para tantas mujeres y muchachos empobrecidos. Dinero oficial para levantar lugares de encierro y hacinamiento. Millones de pesos justificados públicamente para dar algo de seguridad. Millones de pesos en la contratación de tecnología para evitar los delitos. Pero los delitos, como el narcotráfico, las armas y la trata de personas crecen de forma imparable en el país en el que la ministra dice, con contundencia, que hay que desfederalizar el narcomenudeo. Fenomenal negocio. Legal e ilegal. Las víctimas, entonces, como siempre, serán las pibas y los pibes desesperados. Nunca los delincuentes de guante blanco, los titiriteros de los negocios mafiosos del capitalismo.

La ministra lo sabe.

-…En este tema el país tiene que ir para un lado o para el otro. No puede ser que en cinco provincias se haya implementado esta nueva forma de trabajo y en otras no. Nosotros, desde el Ministerio, hemos tomado la decisión de trabajar por la desfederalización de manera ordenada, acompañada con una formación de las policías y una Justicia articulada entre la Nación y las provincias para que no se corten las cadenas de las investigaciones – agrega la señora Bullrich.
Mientras tanto, en los barrios rosarinos, crecen los homicidios y la primera explicación termina siendo funcional a lo que propone la ministra.

Mario Ezequiel “Pili” Sosa tenía 19 años y había sido papá dos veces. Vivió desde que nació en zona oeste, hasta el miércoles al mediodía, que lo mataron de dos disparos por la espalda en la esquina de Ocampo y Felipe Moré, detrás del Distrito Oeste. La Policía dijo que no encontró testigos del crimen pero enseguida relacionó su muerte a la venta de drogas, un nexo que se escucha a diario, cada vez que las balas se llevan la vida de un pibe de barrio.

“Conocemos su historia desde chico y a toda su familia. Sabemos que no tenía nada que ver con el tema del narcotráfico. Por eso no creemos la versión que circuló la Policía que lo mataron sicarios por la venta de drogas. No tiene ningún sustento”, dijo Guillermo Campana, abogado de la organización Causa tras reflexionar: “Hay un intento de justificación de todos los crímenes que están sucediendo alrededor de disputas territoriales. No sabemos cuál es la intencionalidad, si es la aprobación de la ley de narcomenudeo. Pero pareciera que desde ese lugar quieren justificar las muertes de todos los pibes. Preferimos corrernos y averiguar qué pasó”, dijo el joven profesional al diario “El Ciudadano”.

La crónica terminaba diciendo que “las fuentes oficiales dijeron que el crimen ocurrió poco antes de las dos de la tarde del miércoles en la esquina de Felipe Moré y Ocampo, de barrio Villa Urquiza. El fiscal de Homicidios Florentino Malaponte dijo que no había testigos con excepción de una vecina que creyó ver que le dispararon “de una moto o una bicicleta”. Pili quedó tendido sin las zapatillas, y entre sus prendas sólo tenía 10 pesos, dijo un vocero de la policía que agregó que los dos disparos fueron gatillados a corta distancia, por la espalda, y tenía orificios de salida”, sostenía la información.

Mientras la ministra sabe que la ley de narcomenudeo solamente sirve para encerrar desesperados y empobrecidos, en los barrios de las distintas ciudades de la Argentina, la sangre derramada de las pibas y los pibes no para de surgir.

Lo importante para el sistema es, como siempre, perpetuar sus negocios, con formas legales e ilegales.

Y la ministra lo sabe.

Fuentes: Diario “La Capital”, jueves 10 de mayo de 2018; diario “El Ciudadano”, jueves 10 de mayo de 2018.

Edición: 3612

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