Por Silvana Melo

  (APe).- Desde enero hasta este junio helado, el dólar aumentó un 50% en este largo país. Que tiene cabeza por Salta y Jujuy y pies en la Tierra del Fuego. (Pero ombligo central en Buenos Aires, donde la vida y la muerte son estrellas prime time). Es decir, el peso se devaluó en un 50%. Es decir, la moneda que suelta el automovilista en la 9 de Julio o el turista en Misiones ya no vale un peso sino 50 centavos. Es más pobre la moneda. Y el que la recibe es una sombra que pierde opacidad. Y se diluye.

Leer más...

Por Carlos Del Frade


(APe).- En Ledesma, después de cuatro muchachos muertos porque querían tener un pedacito de tierra para levantar su casa o algo parecido, los ocupantes del barrio El Triángulo han colocado una bandera al final del lote. Está sobre la barranca de un riacho que llega hasta esa zona del ingenio de los Blaquier.

Leer más...

Por Facundo Barrionuevo – Foto: La Tinta

(APe).- “Aprendemos siempre” decía Paulo Freire, y también “nadie se libera solo”. La historia del movimiento de mujeres y de las diversidades sexuales, la campaña por el Aborto legal, seguro y gratuito nos va dando una lección a todas y todos. Es necesario aprender mucho.

Leer más...

Por Alfredo Grande

(APe).- El debate por la legalización del aborto es una batalla cultural fundante. Los autodenominados grupos PROVIDA que, manteniendo las paradojas constantes de la cultura represora, amenazan con la muerte, sostienen que la mujer asesina a su bebé. El pionero del delirio fue el Gran Turco cuando impuso el “día internacional del niño por nacer”. Algo así como imponer el día internacional del trabajador que está por conseguir trabajo. O el día internacional del amor que está por llegar. O sea: futuros alucinatorios para encubrir presentes siniestros.

Leer más...

Por Silvana Melo

(APe).- Cuando la maestra vio las manitos de Giselle, le corrió un frío por la espalda. Que  es por donde atacan los enemigos más  arteros. A esas cáscaras rojas no las conocía. La nena, desde sus diez años de ángel bajado brutalmente a la tierra, la miró. Son de trabajar en el campo, le dijo. Como Ezequiel Ferreyra, que cuando apenas tenía cuatro, sintió encenderse el cáncer en su cuerpito después de juntar huevos entre el guano, la sangre y los agroquímicos en un criadero de pollos de  Pilar. A los seis murió. Giselle tiene las manos quemadas por los agrotóxicos. Porque no sólo la explotan sino que la envenenan. Como a Ezequiel. Hijos los dos de familias de extrema fragilidad, traídas desde Bolivia o desde Misiones bajo la trampa de la mejor vida. Suponiendo que no hay vidas peores que las vividas hasta entonces, suelen aceptar. Y terminan prisioneros de un sistema que necesita esclavos, enfermos y quebrados, que se construye con veneno y con muerte. Que se sostiene en el sojuzgamiento de los más débiles, de aquellos a quienes las otras patas del sistema les vedaron los recursos de defensa y de pelea.

Leer más...

Recién editado

Libros de APE