Por Silvana Melo

    (APe).- En el país de la libertad, Antonio Musa Azar fue condenado cuatro veces a perpetua. Tres por delitos de lesa humanidad. La cuarta por el doble crimen de la Dársena. Los martirios de Leyla Nazar y Patricia Villalba derrumbaron el feudo de Carlos Juárez y Nina Aragonés en Santiago del Estero. Los huesitos de Leyla estaban en la jaula de los tigres que Musa tenía en su estancia.

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Por Carlos Del Frade

(APe).- Jorge Castro es sobreviviente por partida doble. Primero resistió las torturas del terrorismo de estado por su militancia en el Ejército Revolucionario del Pueblo, y segundo, cuando el agua del río Salado se llevó todo y dejó a su familia en el barro. Fue militante cristiano en tiempos de la iglesia de Vicente Zazpe, mientras su papá, Saturnino “El Potrillo” Castro, se empeñaba en su fe peronista a pesar de las persecuciones, cárceles y la muerte cercana después de la caída del general, allá por 1955.

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Por Silvana Melo

(APe).- La caída de Marcelo Balcedo es equiparable a la del López que arrojaba bolsones con dólares por sobre los muros de un convento. El secretario general del SOEME –un sindicato menor que eventualmente defiende a porteros y empleados de los institutos carcelarios de niños- tenía un arsenal, medio millón de dólares y 14 autos de alta gama en Uruguay. Son fotos del espíritu berreta de las instituciones. Que las vacían de sentido y las exhiben como desechos.

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Por Carlos del Frade

(APe).- Hacia febrero de 1995 el entonces senador provincial por el departamento Caseros, Osvaldo Salomón, denunció que el estado santafesino dejaba de recaudar 700 mil pesos mensuales por el juego clandestino. La mayor recaudación por quiniela oficial fueron 40 millones de pesos durante 1994, por la provincia. Según Salomón, "existen conexiones entre el juego ilegal y el tráfico de drogas en Santa Fe".

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Por Alfredo Grande

(APe).- Hace algunos años, o décadas, que ya pasan a ser lo mismo, atendía a una pareja. Se insultaban, agredían, descalificaban, denigraban, sin censura alguna. Ahora bien, o mejor dicho, ahora mal: cuando yo intervenía para señalar o interpretar alguna conducta que evaluaba como sintomática, los dos hacían un bloque compacto, cual legión romana, y me atacaban sin piedad.

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