Por Carlos Del Frade

    (APe).- "Barrick, la productora de oro más grande del planeta, y el gobierno de San Juan llegaron ayer a un acuerdo por el cual la empresa minera hará una fuerte reducción de personal. Hasta el último día de este mes, la compañía empleará a unas 5000 personas, pero desde enero ese número bajará, más tarde o más temprano, a unos 3500 empleos, es decir, un recorte de 30 por ciento de su plantilla. A cambio, Barrick se comprometió a no suspender por completo las tareas en la mina. En total, el proyecto demandará una inversión de US$ 8500 millones. Los trabajadores que seguirán vinculados a la iniciativa estarán dedicados a obras que incluyen el movimiento y la impermeabilización de suelos, manejo del agua, mantenimiento de infraestructura general y monitoreos ambientales, entre otras cosas", publicó el diario "La Nación", el sábado 14 de diciembre de 2013. Barrick tiene el nombre comercial de Minera Argentina Gold y se ubicó en el puesto 59 entre las mil empresas que más vendieron durante 2012.

Un total de 5.934 millones de pesos, 16 millones de pesos diarios, 11.446 pesos por minuto, según sus propios balances.
Pero más allá de este fenomenal volumen de ventas, fue la sexta empresa que más ganó: 1.888 millones de pesos de utilidades netas. Ganó más de cinco millones de pesos por día, más de 218 mil pesos por hora y 3.642 pesos por minuto.
El despido de mil quinientos trabajadores en vísperas de la Navidad y el año nuevo es una provocación social y una fenomenal hipocresía que no tiene nada que ver con la verdad de sus números.
Hoy parece que la multinacional hace lo que quiere con los sanjuaninos.
Pero no siempre fue así.
En estos días donde Minera Argentina Gold, nombre argentino de la poderosa multinaciona Barrick Gold, la lucha contra los capitales internacionales viene de la mano de viejos descendientes de aquellas contiendas del siglo diecinueve.
Trabajadores despedidos que le ganan un juicio histórico a la minera, por un lado, y represores reciclados del terrorismo de estado, por otro, marcan un presente del que se habla poco en San Juan y casi nada a nivel nacional.
Pero los fantasmas vuelven porque las urgencias de los pueblos los resucitan.
La canonización del cura José Gabriel Brochero, de pronto, sirve para recordar a Santos Guayama y sus luchas, a casi 135 años de su asesinato que se conmemorará el próximo 4 de febrero.
Idas y vueltas de la historia argentina.
El presente incluyendo el pasado rebelde y pariendo nuevas dignidades que resumen aquella huella de pelea a favor de la tierra y los hijos del lugar.
-Ataque y destruya la montonera de Guayama – fue la orden que dio el general Octaviano Navarro, a cargo de los llamados ejércitos nacionales que respondían a los intereses de Buenos Aires en relaciones carnales con los capitales que querían explotar los recursos mineros de San Juan hacia 1868.
Cuenta Eugenio Carte en su artículo “Las varias muertes de Santos Guayama”, publicado en la revista “Todo es historia”, de marzo de 1969, que “el incremento minero operado en Bolivia por 1875 y el de las salitreras de Tarapacá, que pasaron del dominio del Perú al de Chile después de la guerra del Pacífico, hizo interesante y atractivo el negocio de la hacienda. Y –claro está: otra vez el chivo emisario- llovían las denuncias sobre las acciones del “cuatrero Guayama””.
Lo calificaron de “asolador de caminos” y de las poblaciones de campaña de cuatro provincias durante doce años. Luchó, entre otros, como queda dicho, siendo lugarteniente del Chacho Peñaloza y Felipe Varela (es nombrado en la "zamba de Vargas"). Como era común en los bandoleros populares, "robaba y repartía", protegía a los más pobres.
En forma paralela, el cura José Gabriel Brochero, el cura gaucho, fue su gran amigo; es casi seguro que Guayama llevaba gente a los "Retiros" de Traslasierra cordobesa, y que él mismo tuvo al menos una gran crisis religiosa.
José Gabriel Brochero, recientemente canonizado por Francisco I, anhelaba inaugurar las sesiones espirituales contando con la presencia de su amigo José Santos Guayama, el viejo guerrero de la montonera gaucha que, hacia 1877, era perseguido tenazmente por las tropas unitarias. No era mentira la amistad entrañable entre estas dos personalidades de tierra adentro. En un célebre documento en que enumera a los cuatro grandes amigos de su vida, Brochero incluye a Guayama.
Los federales de la montonera gaucha que aún sobrevivían dispersos en los desiertos riojanos y sanjuaninos, y que se hallaban bajo la autoridad de Santos Guayama, después que Brochero se despidió, se tranquilizaron y obraron solidariamente con los paisanos pobres de la zona. Todo esto sucedía mientras el religioso buscaba el indulto. Nunca lo conseguiría, al parecer porque no había voluntad política para perdonar a los gauchos montoneros.
Mientras la Barrick anuncia con total impunidad el despido de mil quinientos trabajadores, los fantasmas del cura Brochero y Santos Guayama buscan encarnarse en una necesaria rebeldía en estos días finales de 2013 en distintos referentes del pueblo sanjuanino.

Fuentes: Diario “La Nación”, sábado 14 de diciembre de 2013 – “El Chacho Peñaloza contra la Barrick y Monsanto”, del autor de esta crónica.

Edición: 2592

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