Por Silvana Melo

(APe).- Cuando la barrera salta, convencida de que la pelota volará por arriba y sin embargo pasa, subrepticia, por debajo de sus pies, hay una victoria. Una victoria de la magia por sobre el veneno de los basurales. Una victoria del colibrí sobre el glifosato. Una victoria de un niño ante la muerte, el abandono y la soledad. Messi es una risa niña y picardía después del gol que nadie, pero nadie pudo evitar. Como serán miles y centenares de miles las risas niñas y picardías ante la victoria que vendrá, más temprano que tarde, alguna vez en las vidas, cuando la muerte caiga muerta. Caiga de un síncope y nadie más pueda hacerse el distraído y se hayan acabado el hambre y los golpes y los niños mula y el cianuro y las balas para otros y las mordazas y los gusanos en los pies.

Leer más...

Por Carlos Del Frade

 (APe).- Cuando la Argentina todavía no se llamaba así, cuando el sueño colectivo inconcluso de la revolución de Mayo comenzó a andar, que en el trono de la vida cotidiana esté la noble igualdad, la mayoría de la población vivía en los territorios que luego fueron nombrados como las provincias de Salta y Santiago del Estero. Dos poderosas razones daban fundamento a la existencia colectiva: la cercanía con el virreinato del Perú, por un lado, y los extraordinarios bosques de quebracho, por el otro. No es casual que la incipiente industria nacional surgiera en esos lugares.

Leer más...

Por Silvana Melo

(APe).- 500 años y cien millones de muertos después. La misma tierra se riega con la misma sangre. Las flores silvestres y el maíz crecen en las tierras del saqueo. La soja entra como topadora y con topadoras. 500 años después acorralan al puñadito que queda. Lo corren, lo expulsan, lo talan, lo asesinan. Lo arrinconan en el barro o en la piedra. Donde no se puede sembrar. Donde nadie vive. 500 años después el exterminio sigue en pie. La condena del genocidio no prescribe. Cien millones de muertos después, hay otro muerto. Hay otros muertos. En Santiago del Estero. En Monte Quemado. En la que fue la periferia de Potosí, en los dueños de esa tierra enterrados en las minas y muertos bajo la plata que se llevaron los mismos que hoy alambran los pedacitos de tierra que les quedan y les mandan sicarios para clavarles una faca en la yugular. O un tiro en el alma.

Leer más...

Por Claudia Rafael

(APe).- “A través de él, rendimos tributo a los valientes inmigrantes que llegaron un día a estas benditas tierras a dejar todo de sí, para fortalecer y dignificar al hombre con el trabajo, engrandeciendo la patria que los cobijó, tal como lo hizo con este hijo adoptivo que desembarcó con ganas de progreso”. La escuela 92, de Campo Grande, con sus 16 alumnos que todos los días van a clases en el departamento de Graneros, provincia de Tucumán, portará el nombre de “León Alperovich”. Ya no será “la 92” para todos sino que llevará el nombre de ese exitoso empresario ya fallecido que supo ser el padre del gobernador José. Tal vez la emoción, las lágrimas, el orgullo de escuchar esas palabras grandilocuentes mientras que la Legislatura proponía el 3 de octubre ese simbólico bautismo en una escuelita del interior de su provincia, hizo a José Alperovich olvidar del destino de una niña. Quizás fue el acto que tendría el 1 de octubre en Casa Rosada para entrega de préstamos del Bicentenario y nombramiento de Martín Sabbatella al frente del AFSCA.

Leer más...

Por Alfredo Grande

“Gendarmes y prefectos solicitan sueldos dignos para tener motivación para reprimir a los que pidan sueldos dignos”
(aforismo implicado)

(APe).- En una mítica serie de la televisión, allá por los años 60, el locutor afirmaba: “no toquen la sintonía de su televisor. Están ingresando en la dimensión desconocida”. Como los sombreros de la abuela, todo vuelve. Es cierto: vuelve distinto a como se fue. A los 25 años de haberse ido, el abuelo volvió, pero sin pelo y sin dinero. Desde ya, con la frente más que marchita. El diagnóstico diferencial entre los que vuelven y los que nunca se fueron, no es fácil. Por alguna extraña razón, de esas que el corazón no entiende, el incidente de Severo me hace acordar más a la situación con Gerez que a la de Julio Jorge López.

Leer más...

Recién editado

Libros de APE