Por Vicente Zito Lema

Esta tierra de albas rosas se pudrió,
no por la lluvia;
Ya nada crecerá de buena eternidad;
Cielos baldíos
¡Que la desgracia sea!

Esta materia sin sentido / lejos del sueño;
Sin otra lágrima que el grito, sin más
voz que el silencio...
¡Que la soledad sea!
Estos cuerpos apenas / fuera del alma
Sombras abandonadas a la piedad de un Dios...
Sangrando, asfixiadas, como estrellas,
más que ciegas, frías...
¡Que el mayor dolor sea!
¿Quién convirtió el hambre y la desdicha
en el pan de nuestra mesa?
¡El poder!
¿Quién hará la paz
cuando la Justicia sea?
¡Nuestros muertos!
(Pobrecitos nuestros muertos
que no vieron el fin de la desdicha)
(Que no tuvieron luz,
para las lágrimas oscuras de la agonía)
¡Pobrecitos nuestros muertos!
¿Quién hizo de nuestros muertos
la única razón para la muerte?
¡El odio!
¿Dónde mora el odio?
¡En la casa del poder!
¿Quién guardará la
historia que se silencia?
¡La memoria!
¿Quién le dará sentido
al cuerpo que se destruye por la calle?
¡La conciencia!
¿Quién detendrá la vida que se arrebata?
¡El deseo!
¿Quién hará del cuerpo
la casa para el alma, siempre?
¡El amor!
¡Que el amor sea la vida
sobre el frío sudor de nuestros muertos!

Edición: 1662

Recién editado

Libros de APE