Hasta hace veinte o treinta años, la pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece, o simplemente es un modo de expresión del orden natural de las cosas. La pobreza puede merecer lástima, pero ya no provoca indignación: hay pobres por ley de juego o fatalidad del destino.
Eduardo Galeano


(APe).- La ironía de Eduardo Galeano y sus noticias de los nadies, son la forma más elocuente que uno encuentra para explicar la tristeza que lo atraviesa cuando se encuentra con la crónica diaria del abandono de personas, y más aún, cuando ese abandono está relacionado al hambre de los pibes.
La miseria enluta al planeta, y todo sigue como si nada fuera.
De vez en cuando aparece algún comentarista del desamparo, pero las alarmas no funcionan.


3,5 millones de pibes menores de 5 años mueren en el mundo por falta de nutrición.
Más de un tercio de las muertes anuales de niños menores de 5 años y un 11% del total de las enfermedades en esa población se deben a la falta de nutrición materna e infantil.
Cifras aterradoras, imposibles de justificar.
Nada puede ser más urgente que salvar la vida de esos pibes.
Sin embargo, algún otro asunto más rentable debe haberlos distraído.

El licenciado Sergio Britos, director asociado del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni), señala que la desnutrición “está vinculada directamente con la pobreza y el momento oportuno para evitar una malnutrición son los nueve meses de embarazo y hasta los dos años de vida del niño. Este período es clave porque es cuando el crecimiento es más rápido y se forman las funciones cognitivas".

Las palabras del licenciado no parecen ser algo tan difícil de comprender.
Esos pibes se estaban jugando el futuro desde antes de nacer, pero a los promotores del ayuno eterno no les importa.
Las noticias del hambre se reproducen en cada esquina y ellos sólo desesperan por las corridas del mercado.
Es la lógica de quienes administran el planeta. No escuchan, no ven, no sienten...

Un ejemplo: Aquí, donde existen inmensas zonas sin agua potable, donde familias enteras viven hacinadas esperando un plan de viviendas que nunca llega, donde la vinchuca goza de buena salud y las condiciones sanitarias básicas están ausentes... Aquí, en el mismo lugar donde todo eso sucede; con un despliegue de tilinguería que no deja de asombrar, se gastarán millones de dólares en un tren bala que nadie pidió, que nadie necesita…
Esa es la peor cara de la infamia.

Mañana, al abrir la página del diario, los seguiremos viendo ocupados en sus internas y peleando porciones de poder.
Nada dirán del sin destino impuesto a los pibes del olvido, de la injusticia brutal, de esta profunda conspiración contra la vida.


Fuente de datos: Diario La Nación 17-01-08

 

Edición: 1190

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