(APE).- “Accidente” o “macana” son términos que no aparecen en ningún diccionario como sinónimo de homicidio. Pero en la Córdoba de De la Sota, donde los eufemismos son moneda corriente, la realidad supera a la ficción.

Madrugada del 10 de enero. En ocho móviles del Comando de Acción Preventiva de los distritos 1 y 3 de Córdoba capital, 16 policías persiguen a un hombre de a pie que supuestamente ha cometido una "contravención" al Código de Faltas.

Los policías van armados, disparando. Una de las balas 9 mm le da en el estómago a Carlos Omar Gaitán.

Carlos Omar tenía 51 años. Solía recorrer la Costanera del río Suquía que atraviesa la capital cordobesa. Dormía debajo del puente Sarmiento, donde lo encontraron cerca de las seis de la tarde de ese día de enero, sin vida, con un tiro en el estómago.

El fiscal a cargo de la investigación, Carlos Matheu, gatilló de entrada su sentencia, una sentencia exculpatoria de los policías acusados: "Todo señala que fue en forma accidental, es obvio, un policía no va a andar matando porque sí..."

Pero si la policía no mató a Carlos Omar porque sí, entonces, ¿cuál fue la razón?

¿Acaso la razón que propuso Carlos Medina, miembro del Manhattan Institute, un halcón venido del Norte, que visitó Córdoba en 2004, de la mano del ingeniero Blumberg?

Medina dijo ante funcionarios judiciales y de seguridad, que los desocupados que limpiaban los parabrisas de los autos y las prostitutas callejeras eran “el germen del terrorismo”.

¿Fue ésa la “razón”, señor fiscal? ¿Fue la razón que le dio a la policía cordobesa el enviado del Manhattan Institute? ¿O tiene otra?

Por el asesinato de Carlos Omar Gaitán no hay ningún efectivo policial imputado ni demorado. A eso, el sistema criminal cordobés lo llama limpieza social. A eso lo llama acción policial preventiva.

Fuentes de datos: Boletín Informativo CORREPI 11-02-07 / Diario La Voz del Interior - Córdoba 09-02-07

 

 

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