(APe).- La casa de navidad de Elisa dejaba caer sus adornos en un tiempo de pañuelos que no pueden llorar. El arbolito de nochebuena había comenzado a morir y nos contaba su historia, dejando notar sus ausencias. El 11 de diciembre (2002) montado en idea fija, Maximiliano Cejas, Pajarito, de 13 años andaba de gambetas en Villa Obrera, dejando una estela de amigos, arrebató una estrella que colgaba de una puerta de una casa en Lanus, para llevarla a la nochebuena de su madre. Seis balazos le disparo José, el Curandero, que anda huyendo de la tumba que le cavan sus pesadillas. Al chico una bala le entre en el pecho, en su corazon de luna. ¿Como se remienda un niño? ¡A ver señores! Quiero cabalgar a la izquierda de los sueños, y sumergirme en los brazos de una estrella. Hasta que “lloremos de tanto volver”.

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